El expresidente Felipe Calderón Hinojosa afirmó durante el Foro América Libre que la defensa de la libertad en México y América Latina requiere preservar el Estado de derecho, las instituciones democráticas y la participación ciudadana. En su intervención, sostuvo que las democracias pueden debilitarse gradualmente cuando los gobiernos utilizan el poder obtenido mediante las urnas para reducir los contrapesos institucionales y limitar la actuación de sus adversarios.
Calderón inició su mensaje con una referencia a la persecución religiosa en México durante la década de 1920 y recordó la participación de su padre en la defensa de la libertad religiosa, la libertad de enseñanza y la autonomía universitaria, así como en la fundación del Partido Acción Nacional. Señaló que esa historia familiar le enseñó que la libertad debe defenderse independientemente de los riesgos o del resultado de las luchas políticas.
Al abordar la situación actual, retomó las ideas de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt sobre el deterioro gradual de las democracias y sostuvo que México enfrenta, desde su perspectiva, un proceso de debilitamiento de los contrapesos. Cuestionó particularmente la situación del Poder Judicial, las autoridades electorales y la libertad de prensa, y afirmó que el país corre el riesgo de regresar a un esquema de concentración del poder que comparó con la llamada “dictadura perfecta” descrita por Mario Vargas Llosa en referencia al antiguo régimen político mexicano.
El exmandatario también cuestionó las políticas de los gobiernos de Morena y sostuvo que los programas sociales y el manejo presupuestal han sido utilizados con fines políticos. En ese contexto, citó señalamientos atribuidos al exsecretario de Hacienda Carlos Urzúa sobre el manejo de recursos públicos y cuestionó la evolución del déficit, así como la reducción de recursos para distintos rubros. Estas afirmaciones fueron presentadas por Calderón como parte de su argumento sobre el riesgo de utilizar recursos del Estado para fortalecer al partido gobernante.
Calderón criticó además la reforma al Poder Judicial y expresó preocupación por la independencia de jueces y magistrados. A su juicio, el debilitamiento de los contrapesos deja a ciudadanos, periodistas, opositores e inversionistas con menores mecanismos de defensa frente al poder político. También manifestó solidaridad con personas perseguidas políticamente en distintos países de América Latina y llamó a mantener la defensa de los derechos humanos.
Otro de los ejes de su intervención fue la seguridad. Calderón sostuvo que la expansión del crimen organizado y su presunta participación en procesos políticos representan, desde su perspectiva, un riesgo de captura de instituciones del Estado. Al referirse a Sinaloa y a señalamientos contra autoridades vinculadas con Morena, presentó como argumento diversas acusaciones y actuaciones judiciales que, según dijo, deben ser investigadas y deslindadas por las autoridades correspondientes.
El expresidente subrayó que la defensa de la democracia no puede separarse del combate a la delincuencia organizada ni de la existencia de instituciones capaces de hacer cumplir la ley. En ese sentido, llamó a fortalecer el Estado de derecho y sostuvo que el crimen organizado representa una amenaza distinta y de mayor alcance que la disputa política entre gobierno y oposición.
Finalmente, Calderón planteó que los partidos opositores necesitan ampliar su participación ciudadana y fortalecer su presencia territorial. Señaló que la organización política no puede limitarse a las redes sociales o a las herramientas digitales y llamó a recuperar el contacto directo con ciudadanos, comunidades y distritos. Según su planteamiento, una participación ciudadana organizada y permanente es indispensable para preservar los espacios democráticos que aún existen.
En su mensaje, también expresó respaldo a los movimientos opositores de Venezuela, Nicaragua y Cuba y planteó la necesidad de mantener la exigencia de elecciones libres, observación internacional y liberación de presos políticos. Concluyó llamando a construir, mediante la participación ciudadana, una alternativa democrática en América Latina y a mantener la defensa de la libertad, la justicia, la legalidad y la dignidad humana.

