Alejandro Lelo de Larrea

Fundador del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) hace 15 años y después el primer presidente del partido en la Ciudad de México, Eduardo Cervantes –hoy un importante asesor externo de la presidenta Claudia Sheinbaum–, alertó en agosto del año pasado en una conferencia Chilanguera el riesgo de que en las elecciones de 2027 pierdan las Alcaldías Azcapotzalco, Álvaro Obregón, Tlalpan y Xochimilco.

Por haber osado emitir críticas al partido, a pesar de que están en el movimiento desde el “Gabinete Legítimo” de López Obrador en 2006, Cervantes fue despedido de su encargo como cabeza del Programa de Formación Política del Comité Ejecutivo Estatal de Morena CDMX. No hubo apertura en el partido para la autocrítica, lo que sigue siendo uno de sus principales lastres. Nada de eso mencionaron en su festejo de este miércoles, por su 15 aniversario.

Tras esas declaraciones de agosto del año pasado, el presidente de Morena en esos días, Héctor Díaz Polanco, defendió el derecho de Cervantes a emitir su opinión. “Algunos se han asombrado de eso (críticas), porque están acostumbrados a que en sus partidos no haya libertad de expresión, pero en nuestro partido hay libertad de expresión, hay libertad de ideas”.

Esa era la buena voluntad de Díaz Polanco, de palabra, porque después cambió, y junto con fuerzas al interior del partido que no les gustan las opiniones en contra, lo silenciaron y sancionaron por su osadía de criticar al partido. El 4 de septiembre le comunicaron que había sido destituido del cargo.

Así lo reveló en sus redes sociales: “Me permito informarles que el pasado 04 de septiembre fui informado de mi separación de la responsabilidad que tenía en el Programa de Formación Política del Comité Ejecutivo Estatal de Morena CDMX, por decisión de su presidente y de una parte de sus integrantes”.

Paradójicamente, mientras este miércoles en el Auditorio Nacional conmemoraban los 15 años de Morena, en la Cámara de Diputados, los legisladores de este partido aprobaron una reforma que limita la libre expresión en las redes sociales, porque potencialmente penaliza hasta con cárcel la elaboración y difusión de memes. Para que vean que es al interior y al exterior.

Ahora que viene la selección de candidaturas para las Alcaldías, diputaciones locales y federales en la Ciudad de México, vale también la pena recordar que Cervantes alertó sobre grupos locales que se sienten dueños del partido y de las candidaturas. Por eso habló del riesgo de la derrota de varios candidatos: Nancy Núñez, en Azcapotzalco; Janecarlo Lozano, de Gustavo A. Madero; Gabriela Osorio, de Tlalpan; Lourdes Paz, de Iztacalco.

También en esto influye de manera negativa que otros caciques creen que tienen las escrituradas: José Carlos Acosta, de Xochimilco; Julio César Moreno, de Venustiano Carranza; Rigoberto Salgado, de Tláhuac; Adrián Rubalcava, de Cuajimalpa, donde lo echaron a punta de votos y no lo van a dejar volver. Por eso, dice Cervantes que las candidaturas tienen que ceñirse a su proyecto de transformación, no a los aprendices de caciques.

En estos 15 años, que en edad humana se atraviesa la “adolescencia media”, según especialistas en psicología del desarrollo, precisamente el partido enfrenta algunos de esos síntomas conductuales. Por ejemplo, la búsqueda de la identidad, porque a pesar de que tienen registro como partido político desde el 9 de julio de 2014, siguen siendo un movimiento y no han logrado institucionalizar la lucha por el poder y su ejercicio.

Tampoco han conseguido su autonomía, porque siguen dependiendo del padre, del líder, el presidente emérito López Obrador, quien es poseedor de la última palabra en decisiones políticas en Morena. En la CDMX, Clara Brugada tiene mucha fuerza, por supuesto, pero se coordina con Palenque.

En Morena, a sus 15 años, muestran otros síntomas de adolescentes: una mayor intensidad emocional y su cuestionamiento a las reglas. Por eso no es de extrañar que contra las leyes electorales ya estén en campaña anticipada.

Morena ha sido el movimiento-partido que más rápido alcanzó la cima del poder, pero está en un momento definitorio, porque si no enderezan el rumbo y entre otros temas permiten ampliamente la libre expresión al interior y al exterior del partido, podrán decir lo que sea, menos que son una transformación progresista, sino al contrario, serán peores que los conservadores, retrógradas a los que siempre han criticado. Lo veremos.