El coordinador del grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados, Rubén Moreira Valdez, advirtió que México enfrenta una grave vulnerabilidad energética debido a su dependencia del gas natural importado de Estados Unidos y a su limitada capacidad de almacenamiento, que, de acuerdo con reportes periodísticos citados por el legislador, permitiría cubrir apenas tres días de consumo nacional.
Durante su participación en el programa Con Peras, Manzanas y Naranjas, el diputado priista alertó que entre el 54 y el 60 por ciento de la generación eléctrica del país depende del gas natural, por lo que una eventual reducción o suspensión del suministro estadounidense podría provocar una crisis energética con consecuencias para millones de hogares, empresas e industrias.
Moreira Valdez responsabilizó a los gobiernos de Morena por la falta de previsión en materia energética y cuestionó que México continúe dependiendo de decisiones externas para garantizar el funcionamiento de una parte fundamental de su sistema eléctrico.
El legislador recordó que durante la administración del expresidente Enrique Peña Nieto se impulsaron proyectos para diversificar la generación eléctrica mediante fuentes renovables, particularmente energía eólica y solar, pero acusó que estas alternativas fueron frenadas durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
“La soberanía energética no se construye con discursos”, sostuvo el coordinador priista, al señalar que la verdadera independencia energética requiere capacidad de producción, infraestructura de almacenamiento y fuentes diversificadas que permitan enfrentar contingencias internacionales.
Moreira consideró contradictorio que México mantenga una elevada dependencia del gas estadounidense cuando dispone de recursos naturales que podrían aprovecharse responsablemente, bajo condiciones de seguridad, regulación nacional y protección ambiental.
Asimismo, cuestionó la ausencia de una estrategia integral que permita fortalecer la infraestructura energética y reducir los riesgos derivados de posibles restricciones comerciales, problemas de distribución o decisiones del gobierno estadounidense.
Por su parte, el jurista Miguel Ángel Sulub advirtió que una interrupción prolongada del suministro de gas natural podría paralizar actividades industriales, afectar la producción, provocar pérdidas económicas y comprometer el abastecimiento eléctrico de la población.
Señaló que las consecuencias no se limitarían a los hogares, pues numerosas empresas dependen de un suministro eléctrico continuo para mantener sus operaciones, conservar empleos y garantizar la producción de bienes y servicios.
Sulub agregó que una crisis eléctrica en un contexto de inseguridad y violencia podría agravar las condiciones sociales, al afectar servicios esenciales y actividades económicas en distintas regiones del país.
Ante este escenario, Rubén Moreira exigió al Gobierno federal establecer una política energética de largo plazo que contemple mayores reservas estratégicas de gas natural, diversificación de fuentes de generación eléctrica y aprovechamiento responsable de los recursos nacionales.
El diputado insistió en que México no puede continuar expuesto a una eventual interrupción del suministro energético estadounidense, particularmente cuando el funcionamiento de sectores estratégicos depende de este combustible.
Finalmente, sostuvo que garantizar la seguridad energética debe convertirse en una prioridad nacional, mediante inversiones en infraestructura, almacenamiento y generación eléctrica que permitan reducir la dependencia externa.
La advertencia sobre los tres días de almacenamiento se refiere a una estimación de la capacidad de reserva de gas natural, no a que México esté actualmente a tres días de quedarse sin combustible. No obstante, Moreira consideró que esta limitada capacidad representa un riesgo que debe atenderse antes de que una contingencia internacional comprometa el suministro eléctrico y la estabilidad económica del país.

