Toluca, Estado de México.— Con el propósito de contribuir a la preservación de las lenguas maternas y visibilizar la riqueza cultural de los pueblos originarios, la diputada Leticia Mejía García, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), promovió la presentación del libro Raíz de mezquite, de la autora Alma Delia Cuevas Cabrera, en la Biblioteca Legislativa “Dr. José María Luis Mora” del Congreso del Estado de México.
La actividad reunió a personas interesadas en la literatura, la memoria histórica y las lenguas indígenas, en un espacio dedicado a reconocer la importancia de mantener vivas las expresiones culturales que forman parte de la identidad mexiquense y de la diversidad de México.
En su calidad de presidenta de la Comisión de Asuntos Indígenas de la LXII Legislatura mexiquense, Mejía García refrendó su compromiso con la visibilización, el reconocimiento y la dignificación de los pueblos originarios, al destacar que la labor legislativa desempeña un papel fundamental en la protección de sus lenguas, tradiciones, usos y costumbres, así como de los conocimientos transmitidos de generación en generación.
La legisladora subrayó la importancia de preservar la riqueza cultural de los pueblos mazahua, otomí, nahua, matlatzinca y tlahuica, sin dejar de reconocer a las comunidades indígenas migrantes que han encontrado en el Estado de México un lugar para establecerse y desarrollar sus vidas.
En este sentido, señaló que la protección del patrimonio cultural no debe limitarse al reconocimiento de las tradiciones, sino que también debe contribuir a mantener vigentes las lenguas maternas, como parte esencial de la identidad y la memoria colectiva de las comunidades.
La poesía como vehículo para preservar la memoria
Durante la presentación, Mejía García destacó que Raíz de mezquite permite acercarse a la manera en que su autora comprende el entorno de su comunidad y transforma sus experiencias en expresiones poéticas bilingües. A través de sus páginas, explicó, es posible conocer parte de las vivencias, los sentimientos y las tradiciones que dan forma a la identidad de los pueblos.
Por su parte, Alma Delia Cuevas Cabrera compartió que la elaboración de la obra le tomó casi 10 años, un proceso que culminó con un proyecto literario que ha sido traducido a 21 lenguas de diferentes regiones del país, entre ellas las de Oaxaca, Chihuahua y Chiapas.
La escritora explicó que estas traducciones buscan ampliar el alcance de la obra y ofrecer reconocimiento a quienes participan en el proceso, entre ellos personas escritoras, intérpretes y poetas, cuya colaboración contribuye a que las lenguas originarias tengan presencia en nuevos espacios de difusión cultural.
Cuevas Cabrera relató que el libro nació de sus visitas a la familia paterna de sus dos hijas, originaria del Valle del Mezquital, en el estado de Hidalgo. La obra está dedicada a ellas, con la intención de que conserven presente su linaje y conozcan a sus antepasados.
Mediante recuerdos y experiencias compartidas con sus bisabuelas y bisabuelos, la autora construyó un testimonio literario que busca resguardar la memoria familiar y transmitirla a las nuevas generaciones. Por ello, invitó a las personas asistentes a investigar sus propias raíces, conocer la historia de sus familias y compartir con sus descendientes quiénes fueron sus ancestros.
Su mensaje puso de relieve que la preservación cultural también comienza en el ámbito familiar, donde los relatos, las palabras y las costumbres permiten mantener el vínculo entre el pasado y el presente.
El mezquite: símbolo de identidad y resistencia
En su intervención, la periodista Angélica Téllez Rojas explicó que el libro está dividido en tres partes que evocan las distintas etapas del mezquite: la raíz, el surgimiento y el florecimiento, así como su capacidad para resistir las adversidades del entorno.
A partir de esta imagen, señaló que el árbol representa la vida y los conocimientos colectivos, mientras que sus raíces simbolizan a los ancestros y la memoria que las comunidades necesitan recuperar para fortalecer su identidad.
La metáfora adquiere especial relevancia en el contexto de las lenguas indígenas, pues estas no solo constituyen medios de comunicación, sino que también resguardan formas particulares de comprender el mundo, transmitir conocimientos y expresar la historia de un pueblo.
Téllez Rojas advirtió que la desaparición de una lengua implica también la pérdida de una cultura, de sus formas de nombrar la naturaleza y de una parte de los conocimientos construidos por sus hablantes a lo largo del tiempo.
Asimismo, relacionó el contenido de la obra con la historia familiar y destacó las ilustraciones realizadas mediante la técnica del linóleo por Andrés Vallejo Córdoba. En ellas, la raíz representa el linaje, la pertenencia y la identidad, mientras que el mezquite se presenta como una imagen de resistencia frente a las dificultades.
El hñähñu lleva la memoria del Valle del Mezquital a la literatura
La edición del libro contó también con la participación de Lourdes de la Cruz Miranda, responsable de la traducción a la lengua hñähñu, también conocida como otomí.
Durante el encuentro, compartió fragmentos poéticos que evocan distintos elementos de la vida cotidiana y del entorno del Valle del Mezquital, como la lluvia, los alimentos, los sonidos del valle, el mezquital, el nopal, la escasez de agua y la figura materna.
Las lecturas incluyeron referencias a las abuelas y los abuelos, así como a la memoria ñañú, entendida como una expresión cultural que reúne la conciencia colectiva, los saberes ancestrales y la cosmovisión del pueblo otomí.
Cada poema fue presentado como una evocación de experiencias y momentos que dieron origen a los textos, mostrando cómo las vivencias personales pueden convertirse en testimonios de una memoria compartida.
Reconocer la diversidad para fortalecer la identidad
La presentación de Raíz de mezquite coincidió con la reflexión en torno al 12 de octubre, Día de la Nación Pluricultural, establecido mediante decreto en diciembre de 2020 en sustitución del antiguo Día de la Raza.
Esta conmemoración representa una oportunidad para reconocer las aportaciones de los pueblos indígenas y afromexicanos, así como para reflexionar sobre el encuentro de dos continentes y los procesos históricos que contribuyeron a la conformación de la nación mexicana.
En este contexto, la actividad impulsada por Leticia Mejía García puso en primer plano la necesidad de reconocer la diversidad cultural como parte fundamental de la vida pública y de promover acciones que contribuyan a preservar las lenguas maternas.
A través de la literatura, la traducción y la recuperación de las historias familiares, Raíz de mezquite muestra que la memoria de los pueblos permanece viva cuando se comparte y se transmite entre generaciones.
La obra de Alma Delia Cuevas Cabrera se suma así a los esfuerzos por mantener presentes las voces de las comunidades originarias y reconocer que cada lengua representa una forma particular de nombrar, interpretar y habitar el mundo.

