Judith Álamo López

«Nace el IMSS para garantizar el derecho humano a la salud, la asistencia médica, la protección de los medios de subsistencia y los servicios sociales necesarios para el bienestar individual y colectivo»: Manuel Ávila Camacho

Cercano a cumplir 84 años de edad, el Instituto Mexicano del Seguro Social está en crisis existencial, debido a que en los últimos 8 años ha sido sometido a presiones superiores a sus capacidades, ya de por sí los rezagos se acumulaban desde tiempo atrás.

Entre 2018 y 2026 el IMSS pasó de atender a 68.4 millones de derechohabientes a 78 millones, el aumento fue del 14.04 por ciento dentro del régimen ordinario; los trabajadores activos pasaron de 20 millones en 2018 a 22.79 millones; 2.4 millones de trabajadores se incorporaron mediante nuevas modalidades; el crecimiento mayor se registró en pensionados y jubilados, los cuales pasaron de 4.3 millones en 2018, a 6.3 millones en 2026, aumentó 46% el sector del envejecimiento.

Al crecimiento de la demanda ordinaria hay que sumar 53.2 millones de mexicanos que no cuentan con seguridad social formal provenientes del programa IMSS- Bienestar, quienes reciben atención médica básica gratuita en centros de salud de 24 entidades afiliadas al nuevo sistema, pero la atención de especialidades y hospitalaria la reciben en unidades del IMSS.

El Seguro Social fue considerado La joya de la corona del Estado posrevolucionario debido a que fue la institución emblemática de la transición de un México de caudillos armados a uno de instituciones sólidas que llevaron bienestar al pueblo.

Aunque el sistema de salud tenía deficiencias cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador tomó posesión, en diciembre de 2018, hay consenso en que realizó tres acciones fundamentales que contribuyeron al caos actual: en 2019 declaró corrupto el sistema de compras consolidadas de medicamentos que operaba en forma conjunta el sector salud y lo desmanteló. 

Aquella descomposición denunciada por AMLO que involucraba a empresas farmacéuticas privadas y a exfuncionarios del neoliberalismo nunca fue comprobada. 

A la fecha han surgido pruebas de deshonestidad que abarca entrega de contratos en forma directa a hijos y amigos de altos funcionarios de la llamada Cuarta Transformación; mientras el desabasto de vacunas, medicamentos y suministros ha crecido en forma alarmante.

En el camino hubo varios actos fallidos: trató de delegarse el proceso de compra a la ONU (UNOPS), a la Secretaría de Hacienda, al INSABI y finalmente a la paraestatal Birmex. Estos tumbos, más el fracaso mayor de la llamada Mega farmacia del Bienestar, acabaron por romper la cadena del suministro de tratamientos oncológicos, psiquiátricos y básicos.

La segunda acción ocurrió cuando se publicó el decreto que extinguió el Seguro Popular –un proyecto diseñado por el doctor Julio Frenk en 2003 para lograr un sistema de salud universal– en su lugar, AMLO estableció el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), y el 29 de noviembre de 2019 se publicó el decreto en el Diario Oficial de la Federación. Poco más de tres años duró el experimento que acabó en desastre: de lo presupuestado al INSABI entre 100 mil y 177 mil millones de pesos se desconoce su destino final.

Este hecho, sin planeación de por medio «pasará a la historia como su yerro más trágico» decía el economista Carlos M. Urzúa, quien renunció como secretario de Hacienda del gabinete de López Obrador en julio de 2019, cuando vio venir el «desastre en política económica» de la 4T provocado por el líder populista que no escuchó a los expertos, sino que en 90% de las decisiones de gobierno siguió la inspiración divina.

Y tercera, en marzo de 2020 la OMS declaró como pandemia mundial la propagación del virus SARS-CoV-2, y el entonces presidente de México, López Obrador asumió la conducta de un «líder populista bruto», término que utiliza el escritor argentino Diego Fonseca para referirse al primitivismo político en que incurren quienes apelan a la fe ciega y al dogma por encima de la ciencia, la evidencia empírica o el consenso.

El heroísmo del sector salud frente a la tragedia y la ineptitud oficial para dotarlos de insumos protectores hizo que México aportara las más altas cifras de mortalidad entre los sectores a cargo de brindar atención médica a nivel global. Sacrificio y dedicación ignorados hasta la fecha por la administración gubernamental de la 4T.

México fue el tercer lugar mundial en muertes por Covid-19, cifras de organizaciones no gubernamentales refieren que fueron más de 800 mil defunciones. Por esto, organismos multilaterales, médicos eminentes y opositores políticos al régimen han acusado de presuntos genocidas al expresidente y su encargado del manejo de la pandemia.

El entonces subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, el médico epidemiólogo que avaló las medidas políticas de AMLO con nefastos resultados, paradójicamente fue nombrado representante de México ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) por la presidente Claudia Sheinbaum.

Ayer, martes 13, en 24 entidades del país se registró una verdadera rebelión de los trabajadores del IMSS quienes ya no soportan en silencio la presión a que los tienen sometidos sus líderes quienes cumplen con la voluntad gubernamental en contra de los intereses de los empleados. 

Sus demandas fueron: aumento salarial del 10%, rechazo la propuesta de 2.9% directa al tabulador que aceptó el SNTIMSS; el pago de prestaciones atrasadas y nombramientos pendientes, y el abasto de medicamentos, insumos y material médico en los hospitales.

Entre pancartas y consignas de manifestantes nos enteramos que la mayoría del personal médico, de enfermería y servicios del IMSS que ingresó durante la pandemia, hasta hoy no ha sido contratado, ni sus carencias subsanadas. Sin embargo, el régimen sí trajo a médicos cubanos a quienes dieron salarios muy por encima de lo que pagan a los mexicanos.

Actualmente el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) es Rafael Olivos Hernández, diputado federal suplente por la bancada de Morena en la LXVI Legislatura (2024–2027), es sustituto de su antecesor en la dirigencia sindical, el diputado propietario Arturo Olivares Cerda. 

Los dirigentes sindicales de los gobiernos de la 4T fueron acusados en las marchas de traicionar a los empleados e incumplir la esencia del sistema tripartita de gobierno de la institución conformado por representaciones empresarial, sindical y gubernamental.

Por lo anterior demandaron la renuncia de Rafael Olivos Hernández, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS); el cese de restricciones a la libertad de expresión dentro del sindicato, el rechazo a cambios recientes en los estatutos que les impiden hablar de la problemática que enfrentan y mejores condiciones laborales, así como la instalación de mesas de diálogo con autoridades federales.

El jueves 15 de octubre conoceremos los resultados de la consulta salarial que se efectúa este miércoles entre los empleados para que respondan una sola pregunta: Está de acuerdo con el aumento del 2.9 por ciento sobre su salario tabular? La respuesta es Sí o No. 

Las urnas instaladas en cada una de las 670 unidades electorales del país cerrarán entre las 21 y 21:30 horas según la región. Tras el cierre se realizará el conteo de votos. Aunque representantes de los trabajadores dudan de un proceso limpio, es deseable que esta institución fundamental por principio encuentre la conciliación con sus trabajadores, alrededor de 511 mil en todo el país.