El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia sobre el combate al narcotráfico al asegurar que los cárteles del crimen organizado gobiernan México y señalar que su administración todavía no ha utilizado toda su capacidad militar y de inteligencia contra estas organizaciones, particularmente en las operaciones terrestres.

Durante un encuentro celebrado este jueves 15 de octubre en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense endureció su discurso sobre la seguridad en la frontera y sostuvo que las organizaciones criminales mantienen una influencia determinante en territorio mexicano, pese a la cooperación que existe entre ambos gobiernos.

“Estamos trabajando con México, pero, desafortunadamente, los cárteles gobiernan México”, afirmó Trump, en una declaración que vuelve a colocar la seguridad, la soberanía nacional y la cooperación bilateral en el centro de la relación entre Washington y el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

El mandatario también advirtió que las acciones estadounidenses contra las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas podrían intensificarse, después de señalar que su gobierno ha concentrado esfuerzos en las rutas marítimas utilizadas por grupos criminales.

“Ni siquiera hemos empezado. Todavía no hemos actuado en tierra con toda la fuerza, pero eso está comenzando”, expresó, sin precisar fechas, objetivos operativos ni los territorios donde podrían desarrollarse nuevas acciones.

Trump aseguró que las autoridades estadounidenses conocen las rutas utilizadas por los cárteles y los lugares donde operan algunos de sus integrantes. Incluso advirtió que los grupos criminales disponen de un plazo para rendirse, aunque no explicó las condiciones ni los alcances de ese ultimátum.

Al defender su estrategia, afirmó que las operaciones contra embarcaciones presuntamente utilizadas para transportar drogas han permitido reducir considerablemente el tráfico de narcóticos por vía marítima. También atribuyó a las medidas de su administración una disminución en el ingreso de fentanilo a Estados Unidos, aunque las cifras mencionadas por el mandatario no fueron acompañadas de información que permita verificar de manera independiente sus resultados.

Trump insistió en que México debería asumir directamente el combate contra estas organizaciones, pero cuestionó la capacidad de sus autoridades para enfrentarlas. Sus declaraciones representan un nuevo episodio de presión política sobre el gobierno mexicano y se producen en medio de las diferencias entre ambos países respecto a los límites de la cooperación en seguridad.

Pese a sus críticas, el presidente estadounidense reconoció que mantiene comunicación con Claudia Sheinbaum, a quien describió como una mujer a la que aprecia, aunque aseguró que la mandataria no comparte sus afirmaciones sobre el supuesto control territorial de los cárteles.

La postura de Washington contrasta con la posición sostenida por el Gobierno de México, que ha reiterado su disposición a colaborar mediante el intercambio de información, las labores de inteligencia y la coordinación entre instituciones, pero ha rechazado cualquier intervención militar extranjera que vulnere la soberanía nacional.

La administración de Sheinbaum también ha planteado que el combate al narcotráfico requiere responsabilidades compartidas, particularmente en la reducción del consumo de drogas en Estados Unidos, el combate al tráfico ilegal de armas hacia México y la persecución de las redes financieras que sostienen a las organizaciones criminales.

Las nuevas declaraciones de Trump adquieren especial relevancia por su referencia a operaciones terrestres. Aunque el mandatario aseguró que estas acciones están comenzando, no anunció formalmente el despliegue de tropas estadounidenses en México ni confirmó una intervención militar dentro del territorio nacional.

Tampoco precisó si sus advertencias corresponden a operaciones desarrolladas exclusivamente bajo jurisdicción estadounidense, acciones de inteligencia o posibles medidas adicionales contra las organizaciones criminales.

La distinción resulta fundamental, debido a que cualquier operación militar extranjera en México sin autorización del Estado mexicano abriría un conflicto diplomático y jurídico de consecuencias significativas para la relación bilateral.

El endurecimiento del discurso estadounidense ocurre mientras ambos gobiernos mantienen una agenda de cooperación en materia de seguridad fronteriza, combate al tráfico de drogas y persecución de organizaciones delictivas transnacionales.

Con sus declaraciones de este jueves, Donald Trump elevó nuevamente la presión sobre México y dejó abierta la posibilidad de intensificar las operaciones estadounidenses contra el narcotráfico, aunque sin presentar un calendario ni precisar el alcance de las medidas anunciadas.

La advertencia coloca a la relación bilateral ante un nuevo desafío: fortalecer el combate conjunto contra los cárteles sin comprometer la soberanía mexicana ni confundir las declaraciones políticas con decisiones militares oficialmente confirmadas.