Por Daniel Lee – CCO Noticias
¿Se están utilizando los consulados mexicanos en Estados Unidos para favorecer la expansión política de Morena? Esta interrogante surge de un informe elaborado por Texas Public Policy Foundation y America First Policy Institute, que señala posibles vínculos entre actividades de organización partidista y funcionarios de la red consular mexicana.
El documento, titulado Mexico’s Regime in the United States, sostiene que la estrategia de expansión política comenzó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ha continuado bajo la administración de Claudia Sheinbaum.
Uno de los principales señalamientos involucra a Manuel Alejandro Robles Gómez, secretario de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior de Morena, cuyo plan de trabajo 2024-2027 contempla la creación de comités partidistas, afiliación de simpatizantes, formación política y contacto con más de 50 consulados mexicanos.
El informe menciona una reunión celebrada el 14 de abril de 2026 entre Robles Gómez y el cónsul general en Sacramento, Christian Tonatiuh González, así como la difusión de un video grabado en instalaciones consulares para cuestionar las políticas migratorias del presidente estadounidense Donald Trump.
También refiere actividades de organización de Morena en Stockton y Napa, California, donde se habrían establecido comités partidistas.
Sin embargo, la existencia de reuniones entre dirigentes políticos y funcionarios consulares no demuestra, por sí misma, el uso indebido de recursos públicos. Lo que debe esclarecerse es si instalaciones, personal o canales institucionales fueron utilizados para promover intereses partidistas.
La distinción es fundamental. Los consulados representan al Estado mexicano, no al partido gobernante. Su responsabilidad es proteger y atender a todos los connacionales, independientemente de sus preferencias políticas.
El artículo 41 de la Ley del Servicio Exterior Mexicano establece restricciones relacionadas con actividades políticas incompatibles con las funciones diplomáticas y consulares, por lo que los señalamientos ameritan una revisión sustentada en pruebas verificables.
La Secretaría de Relaciones Exteriores debe aclarar la naturaleza de estos encuentros y garantizar que los recursos consulares permanezcan al margen de cualquier estrategia partidista.
La comunidad mexicana en Estados Unidos necesita representación institucional, asistencia y protección, no estructuras gubernamentales sujetas a sospechas de utilización política.
Porque el problema no es que Morena busque simpatizantes entre los migrantes, sino la posibilidad de que esa tarea se confunda con las funciones del Estado.
La pregunta sigue abierta: ¿dónde termina la representación consular y dónde comienza la operación partidista?

