La crisis del sistema de salud en México mantiene a millones de personas sin acceso a servicios médicos y evidencia, de acuerdo con el diputado federal del PRI, Rubén Moreira Valdez, el incumplimiento de las promesas realizadas por los gobiernos de Morena, que ofrecieron construir un modelo de atención superior al de Dinamarca.

Durante el programa Con Peras, Manzanas y Naranjas, el coordinador parlamentario denunció que las deficiencias del sector se reflejan en la falta de medicamentos e insumos, el deterioro de los equipos hospitalarios, los retrasos en cirugías y las condiciones laborales del personal médico. Además, advirtió que el problema no se limita al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), sino que alcanza al ISSSTE y a los servicios de salud estatales y municipales.

Uno de los datos más preocupantes fue presentado por Julián Martínez Proa, quien expuso cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que muestran que la población sin acceso a servicios de salud pasó de aproximadamente 20 millones de personas en 2018 a 44.5 millones en 2024.

El deterioro también se observa en las entidades federativas. En Hidalgo, la proporción de personas sin acceso a servicios médicos aumentó de 14 a 43.5 por ciento, mientras que en Puebla pasó de 20.8 a 47.3 por ciento, cifras que ilustran la magnitud del desafío para las instituciones responsables de garantizar la atención sanitaria.

Cuestiona falta de planeación en los hospitales

Moreira Valdez criticó la propuesta del director general del IMSS, Zoé Robledo, de realizar consultas en los hospitales para conocer sus principales necesidades. A juicio del legislador, las autoridades deben contar con mecanismos de diagnóstico, mantenimiento y planeación que permitan anticipar los problemas, en lugar de esperar a que las carencias sean denunciadas por los trabajadores.

Para explicar su postura, comparó la administración de los servicios médicos con el mantenimiento de un vehículo: es necesario prever cuándo deben sustituirse sus componentes para evitar fallas. De la misma manera, sostuvo, el sistema sanitario debe anticipar la demanda de medicamentos, la atención de enfermedades y la renovación de equipos e instalaciones.

El diputado insistió en que la falta de planeación repercute directamente en los pacientes, quienes enfrentan dificultades para recibir atención oportuna, mientras que los trabajadores deben desempeñar sus funciones en condiciones que pueden comprometer la calidad de los servicios.

Condena agresiones contra trabajadores de la salud

El legislador priista también condenó las agresiones registradas contra médicos, enfermeras y otros trabajadores del Seguro Social que se manifestaron para exigir mejores condiciones laborales y recursos suficientes para atender a los derechohabientes.

Señaló que, mientras en Coahuila el personal pudo expresar sus inconformidades libremente, en la Ciudad de México e Hidalgo se reportaron agresiones contra trabajadores sanitarios. Ante estos hechos, exigió respuestas a sus demandas y rechazó que las protestas sean atendidas mediante actos de represión.

Las movilizaciones, explicó Miguel Ángel Sulub Caamal, hicieron visibles problemas que pacientes y trabajadores enfrentan cotidianamente en los hospitales públicos. Entre las carencias mencionó la falta de medicamentos, algodón, gasas, alcohol y anestesias, además del deterioro de los equipos y las demoras en procedimientos quirúrgicos.

Estas deficiencias, advirtió, afectan la capacidad de respuesta de las instituciones y ponen en riesgo la atención de quienes dependen de los servicios públicos de salud.

Salarios insuficientes y reforma pendiente

Otro de los reclamos de Moreira fue el retraso en la publicación de la reforma constitucional orientada a mejorar las remuneraciones de médicos, enfermeras, maestros y otros trabajadores.

El diputado recordó que la iniciativa ya fue aprobada por la Cámara de Diputados, el Senado y las legislaturas estatales; sin embargo, permanecen pendientes los trámites correspondientes para formalizar su publicación. Por ello, cuestionó que, pese a los avances legislativos, no se haya concretado el compromiso de mejorar los salarios del personal.

Por su parte, Mario Di Costanzo atribuyó parte de las dificultades del sector a la suspensión de compras de medicamentos, la desaparición del Seguro Popular y la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI). También expuso ejemplos de los sueldos tabulares que reciben algunos trabajadores del IMSS: alrededor de 12 mil pesos mensuales para un cirujano maxilofacial, 10 mil 034 pesos para un médico general, 5 mil 900 pesos para un camillero y entre 6 mil y 10 mil pesos para nutriólogos.

Las cifras, expuestas durante el programa, fueron utilizadas para cuestionar las condiciones económicas del personal que sostiene la operación cotidiana de las instituciones sanitarias.

Las consecuencias de la pandemia y los recortes

Danna Luna recordó las deficiencias en la gestión de la pandemia de COVID-19 y señaló que los recortes presupuestales y la desaparición del Seguro Popular tuvieron consecuencias para la atención médica. También hizo referencia al exceso de mortalidad registrado durante la emergencia sanitaria y a las afectaciones que sufrieron médicos, enfermeras y trabajadores de limpieza, particularmente en la Ciudad de México.

En este contexto, las intervenciones coincidieron en señalar que la crisis sanitaria no puede entenderse únicamente a partir de la falta de consultas o de infraestructura, sino también de las condiciones laborales, el abastecimiento de insumos y la capacidad institucional para responder a las necesidades de la población.

Rubén Moreira concluyó que las autoridades deben dejar de minimizar las carencias, atender las exigencias del personal médico y cumplir los compromisos salariales pendientes.