Ante la renuncia anunciada por Guadalupe Taddei Zavala a la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) exigió que su sustitución recaiga en una persona sin compromisos partidistas, con absoluta independencia y solvencia moral, al advertir que una designación subordinada al poder político pondría en riesgo la confianza ciudadana en las elecciones de 2027.

A través de un pronunciamiento difundido en redes sociales, el PRI cuestionó a Morena por lo que considera una política de privilegiar las lealtades partidistas sobre la autonomía de las instituciones democráticas, situación que, a su juicio, ha contribuido al deterioro de la confianza de los mexicanos en sus autoridades.

“La renuncia anunciada por Guadalupe Taddei a la Presidencia del INE deja una lección que MORENA se niega a entender. Las instituciones democráticas no pueden convertirse en espacios para colocar perfiles afines o empleados al servicio del gobierno de MORENA”, señaló.

El partido opositor sostuvo que la salida de Taddei no debe significar el cierre de las investigaciones relacionadas con presuntas irregularidades administrativas, contrataciones cuestionadas y posibles conflictos de interés denunciados públicamente en el organismo electoral.

En ese sentido, demandó que las autoridades competentes esclarezcan los señalamientos y determinen las responsabilidades que pudieran existir, independientemente de la renuncia de la consejera presidenta.

“La renuncia no borra las responsabilidades ni puede utilizarse para garantizar impunidad. México merece conocer toda la verdad”, enfatizó.

El PRI consideró que la designación de quien encabezará el INE representa una decisión fundamental para garantizar la credibilidad de los próximos comicios, por lo que insistió en la necesidad de elegir un perfil con independencia política, experiencia y capacidad para conducir al organismo electoral.

“El INE no es una oficina de MORENA ni una agencia de colocación de sus incondicionales”, expresó al rechazar cualquier intento de colocar al frente de la institución a una persona vinculada con intereses partidistas.

Asimismo, anunció que dará seguimiento al procedimiento de designación y al perfil que se proponga para ocupar la presidencia del Instituto, con especial atención a las condiciones de autonomía e imparcialidad de quien resulte seleccionado.

El partido advirtió que una eventual designación de carácter partidista podría profundizar los cuestionamientos sobre la autoridad electoral y generar incertidumbre respecto de la organización de los comicios federales de 2027.

Incluso, alertó sobre posibles riesgos de manipulación y fraude electoral si no se garantiza la independencia de la institución, aunque estos señalamientos fueron planteados como advertencias políticas y no como hechos acreditados.

La postura priista se suma a las exigencias de esclarecimiento de las presuntas irregularidades administrativas en el INE, particularmente después de que la Auditoría Superior de la Federación anunciara el inicio de una investigación de oficio sobre posibles anomalías en el ejercicio de recursos públicos.

Finalmente, el PRI reiteró que la renovación de la presidencia del Instituto Nacional Electoral debe realizarse con apego a los procedimientos legales y bajo criterios que garanticen la autonomía constitucional del organismo.

“La confianza en el voto de los mexicanos exige un árbitro verdaderamente independiente”, concluyó.