Como en los viejos tiempos, cuando Sergio Pérez luchaba por los primeros lugares en la Fórmula 1, volvió a conmocionar a una multitud en Paseo de la Reforma. En un monoplaza de Fórmula 2 modificado recorrió el circuito de la glorieta de la Diana Cazadora al Ángel de la Independencia, en una exhibición previa al Gran Premio de la Ciudad de México y por su regreso a la máxima categoría del automovilismo.

A lo largo de ese tramo, más de 100 mil personas apostadas en las aceras de ambos sentidos de Reforma, pudieron tener una experiencia que buscaba recrear la emoción de estar en un autódromo.

Llegaron desde la madrugada desde varios lugares, muchos desde la periferia de la ciudad y del estado de México, para encontrar un buen pedazo de acera desde donde ver al ídolo mexicano del motor.

“No hay muchos deportistas que de forma individual provoque tanto tumulto, o sea que esté en un equipo como la selección, tal vez sólo Canelo Álvarez y Checo Pérez”, dice un espectador cerca de la Diana Cazadora.

Desde el escenario que se montó en la inmediaciones de esa glorieta, los organizadoras hacían desde temprano sus primeros cálculos ante una respuesta que revivió los mejores momentos de Checo en la competencia de Fórmula 1.

Más de 30 mil espectadores siguieron la transmisión en línea —dijeron al micrófono— y anticipaban que se había alcanzado, al menos, los 100 mil asistentes que estuvieron aquí mismo en 2021 cuando también lo recorrió pero a bordo de un Red Bull, el equipo en el que consiguió sus mejores resultados.

Checo estaba emocionado de forma inocultable. La fortuna le permitió que en este Gran Premio de la Ciudad de México cumplirá 300 carreras en la Fórmula 1. Por eso su vestimenta era especial: por primera vez llevaba los colores de la bandera en su traje y el casco es una pieza alusiva al momento.

Después de algunas vueltas para que la gente viviera un poco de la emoción que provocan los monoplazas sobre la pista, hizo algunas figuras con el auto, donas o trompos, como se les decía en lenguaje arcaico, y de quemar llanta, Checo bajó del monoplaza para estar cerca de su público.

Mientras caminaba alrededor de la rotonda del Ángel de la Independencia, la gente se desquiciaba. De pronto, un adolescente saltó la valla de seguridad y se acercó al piloto, quien lo recibió de forma afectuosa y le firmó una gorra.

En una de las pausas entre los turnos en los que hacía recorridos, subió al escenario y se dirigió al público.

“Estoy muy contento de estar de nuevo cerca de la gente, esto es lo que más extrañe este año que estuve fuera”, insistió Checo. “

“El esfuerzo de la gente que llega con tantas horas de anticipación, eso significa mucho para mí”, agradeció.