Ante un escenario mundial marcado por la crisis climática, las desigualdades sociales, los movimientos migratorios, las brechas de género y la acelerada transformación tecnológica, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) reunió a especialistas de seis países para analizar los desafíos de la gobernabilidad y la gobernanza, así como las alternativas para construir sociedades más justas, incluyentes y sostenibles.
A través del Primer Congreso Internacional de Ciencias Sociales y Humanidades, Gobernabilidad y Gobernanza Política, Social, Ambiental y Cultural, organizado por el Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades (CICSyH), la institución universitaria propició durante tres días el intercambio de conocimientos, experiencias y propuestas entre investigadoras, investigadores, docentes y estudiantes de distintas entidades de México, así como de Colombia, Perú, Chile, España y Estados Unidos.
El encuentro académico desarrolló 21 mesas de trabajo y cerca de 80 ponencias, distribuidas en 12 ejes temáticos, con el propósito de generar un análisis multidisciplinario sobre las problemáticas que enfrentan las sociedades contemporáneas y la necesidad de fortalecer los mecanismos de participación y toma de decisiones.
Durante la inauguración, la secretaria de Ciencia de la UAEMéx, Arianna Becerril García, destacó que estudiar la gobernabilidad y la gobernanza desde sus dimensiones política, social, ambiental y cultural representa una tarea urgente frente a las profundas transformaciones que atraviesa el mundo.
La universitaria señaló que temas como el desarrollo territorial, la distribución equitativa del agua, la crisis climática, las migraciones, las desigualdades de género, el activismo social, el gobierno electrónico y el crecimiento de la inteligencia artificial requieren respuestas sustentadas en evidencia científica, pero también en sensibilidad humana.
Asimismo, enfatizó que la gobernanza no debe concebirse como un ejercicio vertical del poder, sino como un proceso colectivo que garantice la participación ciudadana, reconozca la diversidad e incorpore las voces de las comunidades y los pueblos indígenas. En este contexto, consideró fundamental impulsar una ciencia abierta que permita democratizar el conocimiento y acercar los resultados de la investigación a los diferentes sectores sociales.
Por su parte, la encargada del despacho de la coordinación del CICSyH, Gloria Camacho Pichardo, resaltó el papel de las ciencias sociales y las humanidades en la comprensión de las estructuras sociales, las relaciones de poder y los procesos que inciden en la gobernabilidad.
Indicó que la organización del Congreso fue posible gracias al trabajo conjunto de personal investigador, administrativo y estudiantil, además de la colaboración con instituciones como El Colegio Mexiquense y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Lerma.
En su intervención, el director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM Lerma, Carlos Chávez Becker, destacó la importancia de fortalecer los vínculos entre universidades públicas para atender problemáticas comunes. Señaló que estos encuentros permiten establecer nuevas relaciones académicas, impulsar proyectos de investigación y reconocer que la generación de conocimiento requiere esfuerzos interinstitucionales.
En tanto, el presidente de El Colegio Mexiquense, Raymundo César Martínez García, sostuvo que el conocimiento adquiere un valor trascendental cuando no solo permite explicar la realidad, sino que también contribuye a transformarla. Añadió que el diálogo entre especialistas y estudiantes favorece la construcción de nuevas preguntas y enriquece los procesos de investigación.
Como parte de las actividades centrales se presentó la conferencia magistral “Índice de Desarrollo Humano de las Juventudes”, impartida por Bárbara Esthela Miranda Delgado, asociada del programa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en México.
Durante su exposición, explicó que el Índice de Desarrollo Humano de las Juventudes (IDHJ), desarrollado por el UNFPA y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), constituye una herramienta para generar evidencia sobre las condiciones de vida y las oportunidades de desarrollo de las personas de entre 12 y 29 años.
La especialista destacó que contar con indicadores de esta naturaleza permite identificar desigualdades, reconocer las necesidades de las juventudes y fortalecer su participación en los ámbitos académico, social y político. Además, proporciona información relevante para diseñar políticas públicas que respondan de manera más efectiva a las condiciones y expectativas de este sector de la población.

