El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció la imposición de una nueva batería de medidas coercitivas por parte del Gobierno de Estados Unidos contra empresas, buques y compañías extranjeras dedicadas al suministro de bienes y servicios esenciales para la isla.

A través de sus canales oficiales, el mandatario cubano acusó a la administración estadounidense de mantener una estrategia deliberada de «asfixia económica y castigo colectivo» destinada a «someter a toda una nación».

Díaz-Canel desestimó los argumentos presentados por Washington para justificar la intensificación de las sanciones, calificándolos de «mentirosos y absurdos», al tiempo que aseguró que carecen de credibilidad a nivel internacional. «¡No nos doblegarán!», aseveró el presidente, reiterando que Cuba no representa una amenaza a la seguridad regional y señalando al embargo como el principal responsable de la crisis económica que atraviesa el país.

La OFAC amplía la «lista negra» contra el sector militar y energético

El pronunciamiento del Gobierno cubano se da tras el anuncio emitido por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU., que confirmó la inclusión en su lista de sancionados de dos personas, cinco empresas y dos buques vinculados a la nación caribeña.

Entre los perfiles designados destaca la general de brigada Any Lastres Morera, presidenta del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA). Según la OFAC, las medidas forman parte de la iniciativa de la administración estadounidense para cortar el financiamiento de actividades ilícitas asociadas al régimen cubano en la región.