JavierJavier Divany Bárcenas

Mes con mes el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), Jesús Rodríguez Almeida, da a conocer el trabajo de la política policíaca en la capital y de acuerdo a los propios registros de la dependencia el delito de alto impacto han disminuido en 5.7 por ciento, cifra considerable si tomamos en cuenta el tamaño de la ciudad.

¿Serán cifras reales? Cuando en las calles la percepción es otra, los robos, asaltos a comercios, a joyerías, de vehículos y el incremento de robo a casa habitación y residencia siguen a la alza.

Encuestas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía deja en claro que el 68 por ciento de los pobladores de las grandes ciudades (como Distrito Federal, Tijuana, León, entre otras) tienen una percepción de inseguridad muy alta.

Esta percepción los habitantes la llevan en sus mentes que persistirán por los próximos 12 meses de que seguirán las estadísticas igual. Y espérese en las siguientes semanas, cuando la gente tenga dinero por el Buen Fin, y durante la llegada de las fiestas decembrinas.

No cabe duda que el esfuerzo en el C4, (centro de operaciones de la policía) ha dado resultados la instalación de las cámaras en la capital, porque se ha logrado la captura de muchos delincuentes; pero, pese a ello las bandas delictivas se empeñan a seguir operando en el DF, por lo que el jefe de la policía, Jesús Rodríguez Almeida, deberá contratar más águilas que miren la ciudad y atrapen a sus presas.

En Michoacán necesitan poner cámaras, pero vía satélite, para poder ubicar a los integrantes de los Caballeros Templarios, que se escoden en la sierra y en las poblaciones más vulnerables, jornaleros, campesinos y pequeños pueblos.

El control de los cultivos de limón, las rentas a los negocios, los cobros de piso y el tráfico de armas dejaron sin duda la construcción de una fortaleza delictiva que hoy será imposible vencer, y como dijera en alguna ocasión David Garay Maldonado, cuando fue jefe de la policía del Distrito Federal, “aún no ha nacido el que acabe con la inseguridad”.

Tampoco ha nacido quien acabe con la violencia en Michoacán.

Todas las fuerzas políticas, federal estatal y municipal se enfocan en Michoacán en este momento, en donde el presidente Enrique Peña Nieto ha prometido todo su apoyo a los habitantes para establecer el estado de derecho, y que dará todo lo que esté al alcance del Estado para que Fausto Vallejo pueda terminar con la violencia.

¿Será?

Las Policías Comunitarias han ofrecido enfrentar junto con la el gobierno y todas las fuerzas federales y del Estado a los Caballeros Templarios, pero tal parece que el Ejército y el gobierno del estatal se niegan a sumarse a la lucha de la población y evitar que el crimen organizado siga con el control de toda la entidad.

Mirilla política

El gobernador Eruviel Ávila sigue los mismos pasos de su antecesor, Enrique Peña Nieto, continúa con las obras del segundo piso de cuota que correrá de Cuatro Caminos hacia Cuautitlán, ya está el arranque, y durante los próximos años el Periférico se verá muy afectado para quienes circulan al poniente de la metrópoli.

Lástima de esta obra millonaria porque son pocos los usuarios, en comparación con el número de automovilistas, que se mueven por aquella zona.

No cabe duda que hubiera resultado más práctico que Enrique peña Nieto, y hoy Eruviel, sin ánimo de lucro, hubieran hecho que esa vía fuera gratis, o que por ella pasara algún transporte público como el Tren Suburbano, el Mexibus, o simplemente el Metro, que en verdad funcionara para los que más lo necesitan.

Eruviel ya prepara maletas para la mayor, ya urge que las obras se empiecen a concretar y que se firmen los compromisos de su gestión, aunque muchas de estas obras estén mal planeadas, como ocurre con la construcción de la ruta del Mexibus que correrá por la vía José López Portillo; en Coacalco, Ecatepec y Tultitlán. ¡Una obra planeada con las patas!

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