Norberto de AquinoPor Norberto DE AQUINO

El escándalo del momento recae ahora, en la figura de Cuauhtémoc Rodríguez, hasta hace unas horas, líder del PRI en el Distrito Federal. Pero en realidad, ¿alguien puede alegar sorpresa en este caso?

Nadie en el ambiente político, del partido que se quiera, desconocía los “atributos” del señor Rodríguez. Nadie podría alegar desconocimiento de su historial. Y nadie estaría en condiciones de salir en defensa de este personaje.

Se ha comentado ya, hasta el cansancio, el que el señor Rodríguez había ya sido señalado como un político dedicado en buena parte, a rodearse de mujeres jóvenes, con el cargo de “edecanes” Y lo mismo sucede con los métodos que este dirigente político priísta utilizaba para alcanzar los fines que perseguía.

Pero precisamente por que nadie puede llamarse a engaño, y menos que nadie los priístas, la pregunta obligada es ¿hasta dónde en realidad llegarán los dirigentes del PRI en las investigaciones y castigo a este aún militante priísta?

Por poderoso que haya sido, o sea todavía, es obvio que este político no alcanzó sus cargos sin tener apoyos, alianzas y compromisos. Y del mismo modo resulta claro que todos los que le dieron algún tipo de ayuda, a cambio de lo que haya sido, tienen mucho que explicar ante la sociedad y tal vez ante la ley.

Cuauhtémoc Rodríguez tiene tras de sí una enorme fortuna, lograda a base de la explotación de los pepenadores. Eso por sí sólo tendría que ser explicado por muchas autoridades. El “basuritas” llegó a contar con apoyos políticos en el Distrito Federal con Marcelo Ebrard en el gobierno. Y en el Estado de México, con Enrique Peña Nieto como gobernador.

No es difícil recordar al hoy cuestionado dirigente priísta, acompañando al entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, al primer acto de campaña en el DF a Beatriz Paredes. Y Resultaría complicado creer que ninguno de todos los mencionados supiera la clase de

político que es el señor Rodríguez.

Las explicaciones abarcan por supuesto, el campo financiero. ¿No hay nada que decir del dinero acumulado por el ex líder del PRI en el Distrito Federal, sin que nadie lo notara o preguntara el origen de las grandes cantidades que manejaba según se le acusa ahora?

Cuauhtémoc Rodríguez es un político cuya trayectoria siempre se encontró enredada en eventos de violencia y corrupción. Pero eso lo sabían los priístas al momento de llevarlo al control del partido en el Distrito Federal.

Es un político al que, por ejemplo, Pedro Joaquín Coldwell, hoy titular de Energía, le toleró todo lo que quiso, incluidos actos de violencia contra sus rivales dentro del PRI, sin hacer o decir nada.

Pactó políticamente con el gobierno de Marcelo Ebrard, para dañar al PRI. Y se le premió con el manejo del Revolucionario Institucional en el Distrito Federal. ¿Y ahora lo cuestionan y lo atacan por algo que todo mundo sabía y que ya se había denunciado?

Este es un golpe político con objetivos político electorales para la ciudad de México. Nada tiene que ver con acciones de limpieza en el PRI o de combate a la corrupción. Es una decisión política interna que utiliza la corrupción de un político para colocarlo fuera del juego electoral.

Si fuera de otra manera, la investigación dentro del PRI sería tan grande que muchos hoy en el poder en diferentes cargos, tendría que dar explicaciones y sufrir las consecuencias por sus decisiones, por sus complicidades y por sus omisiones.