Garfias

Francisco Garfias

Priscila Rodríguez, hondureña, es una de las 43 madres centroamericanas que vinieron a México en busca de un familiar desaparecido. Las modestas ropas que lleva reflejan un origen humilde.

La mirada es triste. La expresión es de dolor. Lleva en su cabeza una cachucha blanca que en la parte superior dice “Movimiento Migrante Mesoamericano”.

De su cuello cuelga el retrato enmarcado de una joven morena, de ojos negros, sonriente, vestida completamente de blanco. Parece casi una quinceañera.

Es Yesenia, su hija, desaparecida en 2007, madre de una niña que hoy tiene nueve años, y que ha vivido en la orfandad desde que tenía un año. Iba a Estados Unidos en busca de mejores horizontes para ella y su pequeña.

Pero nunca llegó. Su rastro se perdió en algún punto del territorio nacional. Desde entonces es el vacío. Año con año, desde hace cuatro, viene a México en esa caravana multinacional del dolor, con la esperanza de que le proporcionen un dato, una pista, una señal de su paradero.

Pero nada. Ni el cónsul de Honduras, ni las autoridades competentes de México las reciben. Menos les dan información. Los migrantes que vienen del sur no son prioridad.

  • El dolor que Priscila siente lo transparenta cuando habla de Yesenia. Con la voz quebrada, los ojos llorosos, dice que la seguirá buscando hasta donde Dios le dé vida. “La amo mucho, me hace falta, la extraño”, nos dice.

Como Priscila hay muchas madres y padres de desaparecidos de Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Quieren saber qué pasó con sus hijos y no encuentran respuesta.

Forman la caravana “Una Madre no se Cansa de Buscar” que camina por ciudades de Tabasco, Veracruz, Oaxaca, Chiapas y la Ciudad de México.

“Esta caravana lleva ya 11 años. Queremos resultados, queremos justicia, queremos que esto sea mejor para los que están migrando, que esto ya se pare. No hemos visto ningún resultado del gobierno (mexicano)”, afirma la hondureña.

El diario digital SDP Noticias, que dirige Federico
Arreola
, dice que algunas de las madres interpondrán denuncias ante la Procuraduría General de la República por “desapariciones forzadas” (en las que participan autoridades).

En el Senado, por lo menos, ya recibieron a 38 de ellas el pasado jueves. Fueron atendidas por Mariana Gómez del Campo, Partido Acción Nacionañ y Fernando Yunes, también del PAN; Zoé Robledo, PRD, y Layda Sansores del PT.

Las mujeres alfombraron el Patio del Federalismo de ese órgano legislativo con las fotografías de sus hijos desaparecidos y colocaron velas.

No hay registro oficial de cuántos son los desaparecidos centroamericanos. La Comisión Nacional de Derechos Humanos reporta que unos 20 mil migrantes son interceptados en su tránsito por México en su ruta a la frontera estadunidense cada seis meses.

El Comité de Familiares de Migrantes, que acompaña a las madres, cifra en 800 el número de desaparecidos desde 1993.

  • ¿A quién se referirá el priista Manlio Fabio Beltrones cuando habla de “candidatos pillos” que se colaron en partidos de oposición que, incluso, están acusados de asesinato?

En su partido ha habido muchos candidatos pillos que se colaron al poder. Allí están Granier, Mario Villanueva, o Tomás Yarrington, para hablar sólo de los que han sido encarcelados o se han mencionado que tienen orden de aprehensión.

En el Partido Acción Nacional está el sonorense Padrés y en el Partido de la Revolución Democrática el exdiputado Julio César Godoy. Y nos quedamos cortos, muy cortos.

Pero de estar acusados de asesinato sólo sabemos de uno: el alcalde perredista de Iguala, José Luís Abarca. ¿A él se refería?

El señalamiento lo hizo el sonorense con Óscar Mario Beteta en su noticiero En los tiempos de la radio.

Allí aseguró también que el Partido Revolucionario Institucional estableció recientemente que en las distintas etapas del proceso electoral en 2016, habrá estricta vigilancia sobre el origen y el uso de los recursos que se utilicen en las campañas, para proteger al partido de la infiltración del crimen organizado.

  • Palabras contundentes las de Luis María Aguilar, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al rendir ayer su primer informe de labores al que asistieron, como invitados especiales, el jefe del Ejecutivo, Enrique Peña, y los presidentes del Senado, Roberto Gil; y de la Cámara de Diputados, Jesús Zambrano.

Dijo el ministro:

“Si un juez de cualquier nivel o competencia no es independiente, es sólo un mandadero, un escribano de alguien, pero de ninguna manera es un juez”.

Y que se ponga el saco a quien le quede.

 

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