La presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Gabriela Cuevas Barrón, dijo que la modernización del TLCAN debe realizarse con una verdadera visión de Estado, trascender el cambio de administraciones, asegurar la continuidad de su contenido bajo la premisa de inclusión, integración productiva y económica, y propiciar el crecimiento, la competitividad y la productividad del país.

En el marco de una reunión de trabajo con el secretario de Economía, Ildelfonso Guajardo Villarreal, indicó que «en la medida que podamos trabajar los temas de manera conjunta, por supuesto -subrayó- más que coordinada, podemos también esperar mejores resultados y un mejor diálogo posterior en el Senado de la República».

Agregó que es necesario que se construya, a través del diálogo, una política de comercio exterior que venga acompañada de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, por lo que «queremos estar cerca de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)».

«Me atrevería a decir que no sólo queremos un ‘cuarto de junto’, queremos acompañar este proceso de manera integral», señaló la senadora del Partido Acción Nacional (PAN).

Argumentó que este tratado es el más ambicioso del planeta, debido al potencial que tiene América del Norte, pues comprende a 482 millones de habitantes, genera un 28 por ciento del Producto Interno Bruto mundial y representa 16 por ciento del comercio global, ello, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía (SE).

En este sentido, México, Estados Unidos y Canadá intercambian dos mil 600 millones de dólares en productos al día, según reportes de la American Chamber México, por lo que millones de familias dependen del éxito de esta negociación.

Cuevas Barrón dijo que la visión de futuro es construir una verdadera región norteamericana, la más productiva, y económicamente, la más relevante del planeta, y en esta ruta, México y Canadá han abonado un discurso constructivo.

«Vemos que México y Canadá han apostado hasta en los momentos más complicados por el diálogo, por el respeto, incluso hasta por lo didáctico que ha sido explicar a algunas personas en Estados Unidos la importancia del tratado y dónde realmente se encuentra el déficit estadounidense», concluyó.