El uso pacífico de la ciencia y tecnología nuclear hacen posible mejorar la calidad de vida mediante las aplicaciones de esta energía, como la generación eficiente y limpia de electricidad, así como el uso de herramientas para la atención médica, en la industria y servicios.
Así lo aseguró el titular de la Secretaría de Energía (Sener), Pedro Joaquín Coldwell, durante la inauguración del Foro Internacional sobre Seguridad Nacional de México: La perspectiva multidimensional y los retos del siglo XXI, de acuerdo con un comunicado de la dependencia.
El funcionario precisó que materializar estas aplicaciones es posible gracias a la apropiación de una robusta cultura de seguridad que la comunidad internacional adoptó como referente, y que para nuestro país, recae en el nivel técnico en la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS) y en la Secretaría de Energía.
La Sener, la CNSNS, el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), coordinan los esfuerzos para la seguridad física nuclear con las dependencias responsables de la Seguridad Nacional.
Desde 1958, México implementa las recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica y de otras organizaciones internacionales en materia de seguridad física nuclear.
El titular de la Sener señaló que México cuenta con dos reactores de energía nuclear en Laguna Verde, Veracruz, que aportan 4.0 por ciento de la generación de electricidad de nuestro país.
Además, agregó qué hay tres reactores nucleares para fines de investigación: el reactor TRIGA MARK III en el ININ y los reactores tipo Chicago Modelo 900 y 2000 de la Universidad Autónoma de Zacatecas y del Instituto Politécnico Nacional, respectivamente.
La Secretaría de Energía destacó que este 2017 el gobierno federal emitió el Reglamento para el Transporte Seguro de Material Radiactivo, que sienta las pautas a seguir para garantizar la seguridad en el transporte del material radiactivo.
Este reglamento establece que todos los contenedores de fuentes de mayor peligrosidad, como el Cobalto-60, el Cesio-137, el Iridio-192 o el Americio-241 deben contar con sistemas de posicionamiento global (GPS).

