Por Edgar Hernández*

¡Ahued, otro traidor!

A qué asombrarse de la actitud asumida por Regina Vázquez Saut de traicionar a su partido, el PRI, para entregarse a los brazos de Miguel Angel Yunes ¿acaso por dinero? si de toda una vida su familia solo ha respondido a intereses ajenos al interés general.

Muchas cruces dejó en el camino Cirilo Vázquez Lagunes, padre de Regina, por Veracruz antes de ser acribillado por criminales contrarios quienes se la tenían sentenciada a él y su hermano Ponciano también muerto de manera cruenta.

117 ojivas fueron encontradas cerca del cuerpo de Cirilo, conocido como el “Cacique del Sur”.

Fue asesinado junto con cuatro personas más en 2006, por un comando integrado por al menos seis sicarios, al salir de un partido de béisbol, en Acayucan.

El, al igual que toda su parentela guardan de cara a la ciudadanía nada gratos recuerdos en su paso por el PRI, por el PAN, por el PRD, de nuevo por el PRI y ahora por el PAN/PRD.

Jamás entregaron las mejores cuentas en las alcaldías sureñas que han detentado, particularmente en 17 municipios sureños que por largo tiempo fueron sedes de su imperio caciquil.

Hoy Regina se vende al mejor postor.

Renuncia a la secretaría general del PRI y regresa a su curul local para afiliarse al PAN e inclinar la balanza en contra de Morena a fin de que esta corriente afín a Andrés Manuel López Obrador no pueda asumir la Junta de Coordinación Política del Congreso Estatal, retener el control legislativo e impedir acabar con todas las rapacerías de su actual titular Sergio Hernández, conocido en el bajo mundo de la política como Sergio “El bailador”.

“Soy congruente con lo que digo y lo que hago. Ahí está la Secretaría General (del PRI), ahora puede darla a quien mejor le plazca”, escribió esta dama al dirigente de su partido Renato Alarcón, tras renunciar al Comité Directivo del PRI, para luego en el uno-dos también abandonar a la bancada legislativa de este partido para correr con los azules.

Pero no es la única.

En la escalera de la traición también están los distinguidos duartistas Erick Lagos, Edgar Spinoso, Adolfo Mota, Gabriel Deantes, Vicente Benítez, Juan Manuel del Castillo, Harry Grappa, Jorge Carvallo y Ricardo García Guzmán, quienes con tal de librar la cárcel procuraron por el vómito negro y traicionaron al PRI despojándolo a lo descarado de las plazas priistas de toda la vida, vía compra del voto, para entregarlas a la causa panista.

Cómplices del saqueo de más de 35 mil millones de pesos hoy se escudan en la traición, en tirar la piedra y esconder la mano. Estos truhanes esperan el 2018 para ungir al hijo del gobernador… con tal de no ir a la cárcel.

Y las traiciones se dan de un lado a otro.

Esos sospechosos acercamientos de Anilú Ingram con el primer mandatario veracruzano y esa vil traición de Ricardo Ahued Bardahuil, el “Rey del Plástico”, de entregarse a Morena cuando gracias al PRI ha obtenido al menos el 70 por cierto de la fortuna que hoy detenta.

“Ese cabrón es un contrabandista que compra en Las Vegas contenedores de mercancía china ilegal decomisada misma que trae a sus tiendas”, opinó en alguna ocasión Reynaldo Escobar, político bragado que en su momento apoyo con todo a Ricardo Ahued para luego –ya ungido de alcalde- recibir como letra de cambio la traición y el desprecio.

Hoy Ahued va por la gubernatura “la ganaré en automático con Morena”, ha dicho en corto a sus allegados.

El priismo le entregó toda la confianza. Lo hizo diputado local y federal en repetidas ocasiones, así como alcalde de la capital. A cambio este político árabe devolvió desplantes, indisciplinas y retobos.

Ahued es de los que siempre ha pegado con la izquierda y cobrado con la derecha. Queda claro además que ha utilizado el cargo para enriquecerse a lo descarado.

Beneficiario de tres sexenios ahora busca el cobijo de los morenos ¿por qué habría de quedarse con los perdedores? en una dialéctica de cuando haces dinero a costa del gobierno ¿qué es lo que sigue? Obvio: ganar más dinero.

Esa es tan solo un probadita de los otrora adalides del priismo que hoy que se encuentra dividido, sin liderazgo ni rumbo.

El mismo que no da dos cacahuates por Héctor ni es capaz de solidarizarse con Pepe Yunes en momentos que es agredido por los amanuenses de Miguel Angel Yunes.

¿Dónde está Renato Alarcón?

En realidad donde esté no sirve para nada. Hoy el PRI no es capaz de retener ni al afanador del derruido inmueble sede. Y eso que la guerra entre Yunes ya comenzó.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo