Francisco Garfias

 

Cuenta el gobernador Arturo Núñez que hace poquito leyó en una publicación de Tabasco —no recuerda cuál— que a AMLO deberían de “meterlo a una congeladora” hasta que terminen las campañas, para que ya no diga cosas y pueda ganar por fin la elección Presidencial.

Y es que la incontinencia verbal del candidato presidencial de la coalición Morena-PT-PES le ha hecho daño, mucho daño, a lo largo de su ya muy larga carrera política.

Y es que cuando creíamos que ya había quedado muy atrás el “¡Cállate, chachalaca!” dirigido a Vicente Fox, su boca vuelve a sacar al López Obrador que lleva dentro.

Ejemplos recientes sobran:

A los intelectuales que lo critican ya los hizo miembros de “la mafia en el poder” y los calificó de “conservadores que se disfrazan de liberales”. Léase Jesús Silva-Herzog o Enrique Krauze.

El también aspirante a comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, lo que será una realidad si gana en julio, se ha expresado mal del general, secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, de quien dijo “hace política”, y es “matraquero de Meade”.

A los ministros de la Suprema Corte los llamó “maiceados” y les reclamó por su salario de 650 mil pesos que, asegura, ganan mensualmente.

Al presidente Peña lo hizo el “principal huachicolero de México”.

Y así podríamos seguirle.

  • Lo más grave es que Andrés Manuel no quiere pactar con ningún partido grande que pudiera asegurarle una mayoría en el Congreso de la Unión. Según él, todos los que no están con Morena sirven a “la mafia en el poder”.

Allí se perfila un problema mayúsculo. ¿Con quién acuerdas?

Pongamos que las negociaciones sobre el Presupuesto se atoran. Es usual en San Lázaro. Para Andrés no hay interlocutores válidos ni en la Cámara de Diputados ni en la de Senadores, salvo sus incondicionales.

No es descabellado suponer que en una coyuntura semejante convoque a una gran concentración en el Zócalo para exigir al Congreso la aprobación del gasto público.

En otras palabras, un serio problema de gobernabilidad.

  • El gobernador de Tabasco, quien rompió con Andrés hace ya tiempo, recuerda la euforia con la que El Peje le comentó la idea —hecha realidad— de elegir a los representantes en las cámaras en una tómbola. “Se acaban pleitos y nepotismos”, presumió el tabasqueño.

-¿Y el perfil idóneo para legislar?, cuestionó Núñez.

-Eso no importa, repuso, con desdén, el mero, mero de Morena.

  • Juan Díaz hizo su carrera sindical y política cobijado por Elba Esther Gordillo. Fue su mano derecha, su hombre de confianza, su Sancho Panza.

De la mano de la maestra escaló hasta el segundo cargo en importancia en el SNTE: secretario general, y cuando ella cayó en desgracia, la olvidó.

Ahora se vuelve en contra de la que fue su protectora. Sospecha que ella está detrás del juicio promovido en contra de él para destituirlo.

Al inicio de los trabajos del VII Congreso Nacional del SNTE, y en clara alusión a Elba Esther, el dirigente sindical de los maestros dijo:

“Desde hace cinco años se inició la transformación del SNTE. Entre los puntos a destacar está “evitar la tentación de que los dirigentes piensen en asaltar el poder…

“O de creer que el privilegio de representar a los maestros nos lleve a pensar que el SNTE es nuestro patrimonio personal o de familia. Eso no va a pasar”.

Cría cuervos…

  • En el 2018 se juegan nueve gubernaturas. La cosa no pinta bien para el PRI. La marca está devaluada. En la Ciudad de México nada tienen que hacer frente a Morena o el Frente.

Pocas posibilidades en Guanajuato, donde el PAN está bien posicionado y el PRI fracturado; Jalisco tiene al naranja Enrique Alfaro a las puertas de Palacio de Gobierno; Morelos parece inclinarse por el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, precandidato de Morena-PES.

En Tabasco trae la delantera el moreno Adán Augusto López; las preferencias en Puebla las encabeza la panista Martha Erika Hidalgo, esposa de Moreno Valle.

Veracruz está dividido entre Miguel Ángel Yunes, hijo del gobernador en funciones, y el moreno Cuitláhuac García.

El tricolor tiene algo más de posibilidades en Chiapas, donde aún no tiene candidato. El moreno Rutilio Escandón encabeza la intención de voto; seguido del expriista y hoy frentista José Antonio Aguilar Bodegas.

Sólo en Yucatán, gracias a que tiene un gobernador valorado por la población en la persona de Rolando Zapata, se ven competitivos los tricolores, pero no imbatibles.

  • De las elecciones en esta última entidad hablamos con Mauricio Vila, candidato del PAN a la gubernatura, un joven abierto, franco, que no teme hablar de los aciertos de sus adversarios y reconoce que Zapata “es un gobernador bien calificado”.

Asegura, sin embargo, que el gobernador no ha logrado que la aceptación que tiene en Yucatán se transforme en votos para José Antonio Meade o para su contrincante Mauricio Sahuí.

Ya encarrerado nos cuenta que los mototaxistas de Mérida le hablan de un voto diferenciado: Van con el panista en la elección a gobernador del estado y con López Obrador en la presidencial.