La educación es el motor para alcanzar la libertad, la creatividad y el desarrollo, sostuvo Otto Granados Roldán, secretario de Educación Pública, quien destacó el desafío que enfrentan los Estados para alcanzar una educación de calidad.
 
En el marco del Día Mundial de la Educación, que se conmemora hoy, señaló la importancia de que en ese reto trabajen autoridades, maestros, estudiantes, padres de familia y trabajadores administrativos, a fin de tener comunidades  escolares coordinadas para alcanzar las metas.
 
En su mensaje, Granados Roldán reconoció la complejidad de llevar la educación a regiones alejadas, con diversos niveles de desarrollo y bienestar, y comentó la importancia de que la educación considere las condiciones especiales de cada zona, como un motor del desarrollo, para que niños y jóvenes tengan más oportunidades para alcanzar el bienestar.
 
Dijo que si se asegura una educación de calidad en el mediano plazo, la lucha por la equidad registrará una de sus mayores victorias, sin importar el origen social del que procedan los estudiantes, quienes tendrán mejores condiciones  para su éxito profesional y movilidad social.
 
Otto Granados Roldán recordó que el mundo se ha transformado notablemente, con un cambio tecnológico  que tenderá a destruir empleos, donde innovación y el manejo de datos a gran escala, así como la robótica, serán los rasgos habituales de las economías competitivas.
 
Ante esto, abundó, mientras mejor preparados y más competitivos estén los egresados de nivel superior,  podrán enfrentar esas condiciones.
 
Señaló que las generaciones de alumnos, presentes y futuras, deberán asumir que más allá de la educación formal, la actualización y la capacitación serán la constante durante toda su vida productiva.
 
El secretario de Educación Pública recordó que la ONU y la UNESCO acordaron conmemorar el 1 de abril el Día Mundial de la Educación, como uno de los aspectos relevantes del Estado, con el compromiso de garantizar la educación a niños y jóvenes.
 
Manifestó que es obligación de las autoridades ofrecerles las mejores herramientas para que salgan adelante, para que les vaya bien, tengan un buen trabajo, sean felices y se sientan cada vez más seguros.
 
La educación, como la cultura, son bienes públicos, y  corresponde a todos preservarlos, comentó.
 
Señaló que si se unen la educación y la cultura, el futuro que les espera a las niñas y  niños será más promisorio, más robusto y más seguro.