Francisco Garfias

 

Explosiva la participación de AMLO en la reunión de la CIRT. Le dio con todo al Consejo Mexicano de Negocios.

Nada bueno augura ese tono. Si las encuestas no mienten, pareciera que nos enfilamos hacia nuevas etapas del “echeverrismo” que polarizó a todos los gobiernos y empresarios a principios de los setentas.

Y es que al Peje, puntero en las preferencias electorales, no le gustó ni tantito el desplegado de esa asociación empresarial ni el desmentido sobre la supuesta reunión de cinco hombres de negocios con Ricardo Anaya, hace cosa de un mes.

El candidato presidencial del Frente, según el tabasqueño, les habría pedido a esos empresarios —Alberto BailléresGermán LarreaClaudio XAlejandro Ramírez y Eduardo Tricio— utilizar su influencia frente al presidente Peña para que Meade decline a favor del frentista para frenar a Andrés Manuel, puntero en las preferencias electorales.

El Consejo le exige respeto al candidato de Juntos Haremos Historia, advierten que “no es denigrando ni calumniando como se establece una relación constructiva con el sector productivo y empresarial”.

Andrés reviró en la reunión de la CIRT:

“Algunos de los que avalan ese documento han impedido que haya una auténtica democracia en el país. Han ayudado en los fraudes electorales. Lo hicieron en 2006 y ahora quieren repetir lo mismo. En 2006 cuando menos firmaban sus mensajes. Ahora es pura guerra sucia. Están nada más financiando a quienes se dedican a hacer mensajes documentales en contra nuestra.

“Ellos son responsables, en buena medida, de la tragedia que vive el país. Ese grupo se opone a que haya un cambio en México porque les ha ido muy bien… para ser claros: no quieren dejar de robar y no quieren perder el privilegio de mandar. No sólo son negocios al amparo del poder público, como los han hecho, sino que se sienten los dueños de México”.

Es una declaración de guerra al Consejo y a las empresas que lo integran y que dan trabajo, según el desplegado, a más de millón y medio de jefes de familia.

Pareciera que el tabasqueño se siente invulnerable. Las encuestas lo tienen engallado.

Está claro que no le importa lo que piensen los hombres del dinero. De nada sirve la labor que realizan Tatiana ClouthierAlfonso Romo y la mismísima Yeidckol Polevnsky. Se muestra más cercano a las posiciones radicales de Paco Ignacio Taibo II.

El discurso en la CIRT no suma. Otra vez confirma lo que le escuchamos a la muy respetada expresidenta nacional del PRD, Amalia GarcíaAndrés Manuel es el peor enemigo de Andrés Manuel.

Un apunte más: el productor de la polémica serie sobre populismo, censurada por AMLO, se llama Javier García Mata. Trabaja con el famosísimo productor y director Pedro Torres.   Por si estaban con el pendiente.

  • “¡Andaba pedo, salí corriendo y hasta dejé mi caguama!”, declaró José Antonio“N”, 39 años, detenido ayer por la Fiscalía de Tabasco por “tentativa de homicidio” del exrector de la Universidad Popular de la Chontalpa, Ramón Figueroa Cantoral, a quien amputó una mano a machetazos, por no llevar dinero.

Uno de sus cómplices, Jonas “N”, 22 años, le robó el celular y lo vendió. La operación fue detectada por los investigadores de la fiscalía de Tabasco. Eso llevó a la identificación y la posterior detención del vendedor.

Los dos agresores fueron plenamente identificados por el exrector de 73 años. Un testigo presencial corroboró la versión.

Los hechos ocurrieron el domingo en la zona platanera de la carretera Teapa-Villahermosa. El jueves ya habían caído los agresores. En cuatro días se resolvió el caso. Sí señores, en cuatro días…

Los dos agresores declararon ser cortadores de plátano. Querían robar. Iban acompañados de un tercero que no intervino y que sigue prófugo, nos contó el fiscal de Tabasco, Fernando Valenzuela, homónimo del beisbolista.

El fiscal, por cierto, nos dijo que al joven cirujano que reconstruyo con éxito la mano del exrector, ningún hospital de la región lo quería contratar antes de la agresión.

  • José Antonio Meade reivindicó, como suya, la decisión de separar a Enrique Ochoa Reza de la dirigencia nacional del PRI y poner a René Juárez en su lugar. El motivo oficial es generar un acercamiento con las bases del tricolor, pero hay bases para suponer que hizo la aclaración para salir al paso de la versión de que es un candidato subordinado a Los Pinos.

Ese fue el título que le dimos a la columna de ayer. El tema caló en el equipo del abanderado de la coalición PRI-PVEM y Nueva Alianza. En su entorno nos explicaron que la llegada del exgobernador de Guerrero a la presidencia del otrora partidazo se hizo para generar un acercamiento “renovado” (¿?) con la militancia. Dicho en forma más coloquial, es un “guiño” a la base.

Ante las dudas, José Antonio mismo aclaró que la decisión fue suya.

“Faltan dos tercios de la campaña. Dos tercios donde tenemos que lograr una gran sinergia entre campaña y partido”, dijo.

Se cerró el ciclo de Ochoa RezaMeade lo califica de exitoso: Hay priistas gobernando en el Estado de México y Coahuila. Pero la campaña del ciudadano simpatizante del PRI no levanta vuelo. Requiere de una sacudida.

René Juárez y yo nos conocemos hace muchos años. No sólo de hace mucho tiempo, sino de dos generaciones (el guerrerense) es muy amigo de su papa, Dionisio Meade. Para mí es un privilegio que haya aceptado en este espacio, en esta encomienda y en estos momentos”, dijo.

Lo hizo en su gira por Michoacán donde se entrevistó con un aliado que, por su militancia, debería respaldar a Ricardo Anaya, pero que no dudó en exponerse a las críticas y acusaciones de “traidor” para apoyar al abanderado de la coalición Todos por México: el gobernador perredista Silvano Aureoles.