José Antonio Meade, candidato presidencial de la coalición Todos por México, ofreció, en caso de ganar el 1 de julio, un nuevo gobierno con un equipo de valores e integridad probada, en el que nadie esté por encima de la ley y pueda igual que él ver a sus hijos y ciudadanos a los ojos.

En un masivo cierre de campaña en Saltillo, Coahuila, el aspirante presidencial advirtió que los resultados de la elección definirán el rumbo del país y sostuvo que la historia juzgará a quienes conociendo el riesgo de la alternativa autoritaria y antidemocrática de Andrés Manuel López Obrador lo han habilitado.

“Un Andrés Manuel que amenaza a todos, amenaza a la Suprema Corte de Justicia, a las Fuerzas Armadas, a las familias con sacar a los criminales a la calle, amenaza nuestros empleos atacando la inversión que los genera, amenaza a nuestros hijos con destruir su educación y su futuro, amenaza con sacar a tigres y diablos y les decimos: le vamos a ganar”, expresó.

Arropado por las dirigencias nacionales de los tres partidos aliados: PRI, PVEM y Nueva Alianza, el gobernador anfitrión, Miguel Ángel Riquelme, y legisladores federales, llamó a las millones de consciencias que no pueden ser apagadas a hablar con cada uno de sus familiares, amigos y compañeros de trabajo.

Advirtió que esas voces no sólo no se pueden apagar, se tienen que activar porque no hay veda electoral ni para la razón ni para los ideales, tampoco hay tigre o diablo que pueda cambiar lo que elijan con los votos.

“¡El domingo vamos a contar votos, no amenazas!”, arengó ante el grito de sus simpatizantes a quienes instó a dar la batalla de sus vidas para defender al país y hacer historia, “luchemos para ofrecerles a nuestros hijos un México con mejores oportunidades, luchemos del lado correcto de la historia”.

Meade convocó a ratificar en las urnas que el único proyecto serio y con rumbo para dar el cambio que México necesita es su propuesta, por eso van a ganar y los otros van a volver a perder.

Dijo que esta coalición hizo candidato a la Presidencia a un ciudadano no militante, porque vieron en él un perfil adecuado para enfrentar los retos de México y afirmó que no se equivocaron; y “no les voy a fallar, que puedo voltear a ver a mis hijos a los ojos, a los ciudadanos y decirles que he acreditado en esta campaña una trayectoria honesta sin más privilegio que servir a México”.

Declaró que hicieron la tarea en esta elección, con propuestas y con perfiles. “Está lista la estructura, el activismo, estamos listos para, en este jale, ganar en el mecate”, aseguró.

Tras insistir que en la elección “está en juego nuestra visión de país, nuestra seguridad, prosperidad y tranquilidad”, admitió que es necesario reconocer que hay mucho que cambiar y corregir, como el reto de la seguridad.

“Nosotros no perdonaremos a los criminales, los vamos a enfrentar, vamos a bloquear sus fuentes de financiamiento y armamento, y vamos a trabajar hasta recuperar un México en tranquilidad”, sostuvo.

Llamó a estar del lado correcto de la historia, “del lado de los que creemos en cuidar el legado, de los que hemos trabajado por lustros, de los que creemos en la grandeza de México, de los que pensamos que este país está destinado a triunfar, que está destinado a ser potencia”.

El aspirante presidencial agregó que vale la pena luchar por el país, superar retos y sumarse a la construcción de un México generoso y próspero, unido y reconciliado, comprometido en la voluntad de lograr nuestro bien común.

Sostuvo que a partir del jueves todos los candidatos deben guardar silencio, pero las consciencias de todos los mexicanos deben seguir evaluando lo que está en juego.

“A la hora de la reflexión profunda hay que ejercer un voto de consciencia para que, a través de la decisión que cada uno tomemos, cambiemos para bien este país”, concluyó.