Por Edgar Hernández*

Solo se espera la voz de arranque.

Luego que este miércoles se entregue a Andrés Manuel López Obrador la constancia como presidente electo, la PGR y la Auditoría Superior de la Federación habrán de proceder para deslindar corruptelas y rapacerías sinfín que acometieron funcionarios del peñismo y localizados gobernadores como el de Veracruz, Miguel Angel Yunes.

“Necesito tener primero el papelito para ver lo que sigue”, declaró en días pasados López Obrador.

Nada de perdón y olvido.

Luego de cinco semanas de yerros y tropezones. Tras infortunadas declaraciones y nombramientos. Luego de prometer quimeras y dar marcha atrás, el Peje se apresta a su fortalecimiento presidencial a través de una serie de golpes efectistas.

Las bases de la legitimidad, por tanto, habrá de sentarlas el gobierno saliente de Enrique Peña Nieto, hoy convertido en fiel servidor de AMLO.

Para la entrega recepción del gobierno federal ya tiene la lista de los listos, la suma de los pendientes y el catálogo de quienes “en estricto apego a la ley” deberán rendir cuentas.

Acaso por ello desde el pasado fin de semana empezaron a deslizar a través de la prensa afín a Peña que “el futuro presidente hará sentir su mano dura contra gobernadores cuyas cuentas ha pedido revisar con lupa ante evidencias y denuncias de posible corrupción de fondos federales. Dos nombres suenan: Graco Ramírez y Miguel Angel Yunes”.

Sostiene el columnista de El Universal, Salvador García Soto que en las altas esferas del poder empiezan a sonar los nombres de quienes “en las próximas semanas” podrían ser procesados por presuntos desvíos de recursos, corrupción y soborno a empresas extranjeras

Las “próximas semanas” empiezan este miércoles cuando López Obrador investido de legitimidad pueda dar el siguiente paso que le permita mantener vivo el avasallamiento popular a la espera desesperante de acciones concretas, más allá del discurso.

Así, hoy el morbo jarocho espera noticias para los siguientes días, mientras en las altas esferas del poder local hay nerviosismo, en algunas oficinas incluso desesperación.

Ya por lo pronto la Fiscalía General se desmantela, se rearma, renueva sus cuadros administrativos y se blinda con un pírrico Fiscal Anticorrupción, no vaya a ser el Diablo.

Y es que ante el inminente juicio político a Jorge Winkler por el tema de desaparecidos –prioridad del presidente López Obrador- hay un tema de corrupción y tráfico de vehículos robados de los cuales no los salva ni el nuevo Fiscal Anticorrupción, Marco Even Torres Zamudio, quien en estos momentos está escondido en su casa lamentando por qué se dejó embaucar.

De manera paralela y también en la desesperación total la Secretaría de Finanzas que encabeza Guillermo Moreno Chazzarini, quien jamás pasó por su mente la derrota ni que tenía que justificar su “licuadora”, los siete mil millones que le entregó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a principios de año y la nómina abultada de millares de trabajadores quienes cobraban lo de costumbre aun cuando en el registro contable percibían más mismo que les era rebanado.

Jamás creyeron los genios de Sefiplan que el SAT descubriría el entuerto al exigir el cobro de impuestos al trabajador que según la nómina devengaba más.

El jineteo del dinero a municipios, las deudas externas de los mismos, el recurso desviado para la campaña de hijo menor de Yunes Linares cuya cantidad, según el gobernador elector Cuitláhuac García asciende a 800 millones.

Y toda esa larga lista de pendientes:

El dinero y bienes recuperados a las ratas del Duartismo no de todo clarificadas; obras públicas pagadas –como las de Tamiahua- en donde no se colocó un solo ladrillo, los trastupijes en la Secretaría de Educación, el exceso de dinero entregado a la Secretaría de Seguridad Pública y el espinoso tema de Indira Rosales, al frente de Sedesol que si bien no la alcanzará el brazo de la ley por el fuero senatorial que está a punto de alcanzar, si golpea al propio jefe del ejecutivo estatal.

Las obras de Boca del Río excesivamente pagadas, los adelantos monetarios para el municipio de Veracruz, ambos gobernados en diferentes momentos por los hijos de Yunes, las “Empresas Fantasma” descubiertas por el portal “Animal Político” y los moches a empresarios, al igual que la compra con enormes sumas millonarias –excepto a “Empresarios SOS”- para que se hicieran de la vista gorda con el adeudo.

Los pasivos de la UV, del IPE, el ejército de despedidos, la imparable criminalidad…

¡Ufff!

Se pierde el aliento con tanta cosa.

En unas horas más, a partir del próximo miércoles habrá de empezar a escribir la historia, la nueva página de Veracruz en el marco de nuevos gobiernos –el federal y estatal- marcados, más que por el signo de la venganza por el signo de la lucha contra la corrupción.

Y ya ellos mismos, los morenos, dicen que viene una nueva etapa para Veracruz.

¡Que así sea!

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo