Shia Chic

Soy una romántica empedernida que por consejo de un hombre no confunde el buen trato con amor, pero si puedo confundirlo con deseo, fundamento mi teoría en la intencionalidad del acto. Analizo todo y se me escapa mucho. Es algo sumamente agotador, tener la cabeza llena de porqués cansa y frustra. Pero en días pasados la vida me regaló una experiencia inesperada. Recibí atenciones a las que no estoy acostumbrada. No podía creer que alguien se hubiera tomado la molestia de tener un detalle tan gentil y encantador solo por hacerme sentir bien, solo porque sí.

Conozco mi valor y también aprecio doblemente el valor de un hombre que sabe ser cortés y que sobre todo le da importancia al arte de seducir y manejar las emociones, un hombre que se sabe experto en el arte del cortejo y que lo hace con la seguridad y temple propio de una persona con autoestima sana y equilibrada. Un hombre que no se va a los extremos con nervios de acero ni cae en la arrogancia. Este hombre del que les hablo tiene mucho estilo. Es propio, educado, culto y sabe manejar las situaciones inclinándolas a su nivel de conveniencia y búsqueda. Es un hombre sensato y astuto.

Toda relación, independientemente de la etiqueta que se le quiera poner tiene fecha de caducidad, y muchas veces es visible desde el comienzo. La realidad actual de muchas personas es la obsesión que tienen por el éxito, y esto no se encasilla solo en lo laboral, sino también en los amoríos que tienen, se privan de tener experiencias únicas y valiosas por el hecho de sentir que estarían empezando una relación que no tiene futuro. No todo tiene que ser sometido a un análisis tan profundo, a veces basta con vivir la experiencia dejando de idealizar, es como tomarse vacaciones solo por el hecho de querer tomarlas, no por necesitarlas o porque tengan que estar programadas en un periodo determinado. Estar con alguien con quien no se puede construir una relación fuerte por cuestión de compromisos y tiempos sigue siendo hermoso, aun con fecha de caducidad prevista.

No se trata de buscar o esperar a ser descubiertos, se trata de aceptar lo que se presenta y construir una relación en armonía sabiendo amar balanceadamente, sin alto grado de exigibilidad ni de mediocridad. El equilibrio nos puede llevar a vivir una relación plenamente feliz, aunque sea reloj contra reloj. Por lo tanto, espero que los detalles y las experiencias sean valiosas para los dos, espero aportar, así como él lo hace. No sé si mañana empecemos o terminemos nuestra relación sin nombre, tal vez le pongamos un título, no lo sé, lo único que puedo decir es que hasta ahora ha sido maravilloso y estoy sumamente agradecida por haber coincidido con una persona que resulta tan agradable a mis sentidos y raciocinio. Espero fervientemente que los detalles no terminen, sueño con seguir sorprendiéndome. Hablar del reloj aquí pudiera estar de más, porque es tan absurdo el hecho de encasillar y suponer; suponer que durará o no, y si así lo fuera, en qué condiciones, ya que todo evoluciona y trasciende.

En este mundo, donde cuesta creer en el romanticismo y resulta una burla la cursilería, es necesario cerrar los ojos y soñar.

“No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar”.

-Albert Camus-