Francisco Garfias

 

Mal se vieron en su primera sesión ordinaria los senadores de Morena, sus aliados de la coalición y los advenedizos de última hora.

En la misma sesión votaron en contra y a favor del mismo tema: la licencia de Manuel Velasco para que regrese a Chiapas a terminar su mandato como gobernador. Lo nunca visto.

La primera votación económica en el Pleno —a mano alzada— fue en conciencia. Hubo bateo libre. Los senadores le dijeron “no” a la maniobra del senador-gobernador y amigo de AMLO.

No iban a convalidar la treta de Velasco, quien reformó los artículos de la Constitución de su estado que le impedían dejar el cargo y después regresar.

Hasta parecía verdadera la cuarta transformación.

La cara de Manuel Velasco reflejaba sorpresa.

Pero poco duró el gusto. En la segunda votación, que fue nominal, dieron marcha atrás y cambiaron el sentido de su voto porque, nos comentan en corto, hubo línea. No hay otra explicación.

-En cuestión de horas cambiaron el sentido de su voto. ¿Por qué? —cuestionaban los reporteros. “Pregúntenles a ellos”, evadía Monreal.

Se sabe que AMLO le encargó a Manuel Velasco, presidente en funciones de la Conago, la reunión de gobernadores para el asunto de los trenes en el sureste.

¿Tendrá eso que ver? Es pregunta.

  • El PRI se acomodó a la licencia y a los tropezados argumentos de Bartlett. La votó a favor. Miguel Osorio compró el argumento de que es un derecho constitucional de cualquier senador pedir licencia.

¿Lo será también modificar la Constitución del estado para ser su propio sustituto en el gobierno de la entidad?

El suplente de Manuel Velasco es Eduardo Enrique Murat, hijo de Pepe Murat, presidente de la Fundación Colosio, y hermano de Alejandro, gobernador de Oaxaca.

Dante Delgado dejó atrás los tiempos de Anaya y se sumó a la mayoría presidencial con idéntico argumento: el derecho de Velasco a pedir licencia, sin ninguna otra consideración.

  • Martí Batres daba pena cuando trataba de convencer de que el mismo tema no era el mismo tema.

Y hasta invocaba el artículo 75 de la Ley Orgánica del Congreso, que habla de las facultades de la Junta de Coordinación Política para modificar el orden del día con “otro asunto”.

¿Otro asunto?

BatresMonreal, Morena, Dante Delgado y el PRI llevaron intencionalmente el debate por el rumbo equivocado para apoyar el argumento de que era otro tema: el derecho de Velasco a pedir licencia.

No es broma. Así fue.

El panista Gustavo Madero le reviró a Martí desde su escaño:

“Dejemos de engañarnos, nadie está hablando del derecho de Manuel Velasco de pedir licencia. Lo puede hacer, pero una vez al día. Cuando se vota ya no puede volverlo a pedir, eso es algo que no está en el reglamento, no está en su derecho, ya la pidió y este Pleno ya decidió”.

Los legisladores de la cuarta transformación sabían que estaban mal, pero hacían oídos sordos. La consigna era cambiar el “no” por un “sí” y apoyar al Güero Velasco. Lo lograron.

  • Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara alta, el asunto le hizo mella en su fama de hombre respetable e independiente.

Bastó que el senador panista Víctor Oswaldo Fuentes preguntara sobre los motivos de tan rápido cambio en el sentido de la votación para que el zacatecano jurara que no recibió línea del Presidente electo.

“Ellos –los morenos—no reciben línea de nadie ni ahorita, ni nunca. Hay libertad. El voto es libre”, recalcó.

¿En serio?

No quiero aguarles la fiesta a los entusiasmados con la cuarta transformación. Pero de éstas habrá muchas. No es broma lo del “Congreso de alzadedos”. Ya lo verán.

  • Una buena para balancear. Por unanimidad, los senadores firmaron el Acuerdo de Austeridad que elimina lujos, obesidad y excesos en la Cámara alta.

Entre otras cosas, las comisiones serán reducidas de 64 a 42. Las comisiones especiales, que son 16, se suprimen.

Los senadores le dirán adiós a los carros, gastos médicos mayores, celulares, gasolina gratis, peajes, comilonas, vales de despensa, estímulos por evaluación de desempeño, seguro de separación individualizada, crecimiento de recursos humanos.

Los recursos a las bancadas se reducirán drásticamente.

En todas las áreas se recortará el presupuesto: comunicación social, tecnologías de la información, adquisiciones, mantenimiento, eventos.

Se disminuyen los honorarios para contratación de personal…

El objetivo es lograr un ahorro de mil 500 millones de pesos, según Monreal.

  • Otro tema que dejó mal sabor de boca es el del fideicomiso Por los Demás, para ayudar a los damnificados de los terremotos de septiembre del año pasado.

El TEPJF quitó la multa de 194 millones de pesos que el INE le había impuesto a Morena por el uso irregular de ese fideicomiso, a pesar de las pruebas que presentaron los consejeros del instituto.

“Con este tribunal no habríamos tenido ni Pemexgate ni Amigos de Fox. Simplemente le dieron carpetazo”, nos dijo el consejero Benito Nacif.

Y vino la pregunta: ¿si no viviéramos estos tiempos políticos, los magistrados del Tribunal habrían fallado en ese sentido? ¿Usted qué piensa?