“Golpear a una mujer no es algo cultural, es un crimen, y debe ser dirigido y tratado como tal.”

Hillary Clinton

 

Por Mina Moreno

Ciudad de México

20/02/2019

 

Ira, indignación, perplejidad, desánimo, azoro fue lo que causó para muchos, la ejecutoria del amparo concedida a Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, conocido como el Caníbal de Tuxtla.

 

Y a decir verdad, a mí también me indignó, la nota informativa me llegó a través de uno de nuestros lectores que me la envió y literalmente, se me cayó la mandíbula al suelo, cuando comencé a investigar quien era el Caníbal de Tuxtla.

 

Y la historia es así.

 

Brutal y bestial, el tristemente célebre Caníbal de Tuxtla, en el año 2012,  asesino, descuartizó, desmembró y comió el corazón de su expareja y madre de su hijo.

 

El nombre de su víctima Wendy Lizzet Ochoa Méndez.

 

El Caníbal con completa frialdad repartió  los pies, piernas,  brazos, manos y cabeza por diferentes zonas de Tuxtla Gutierrez, conservó el tronco del cual, extrajo el corazón,  mismo que comió.

 

Su crimen lo grabó y quedó como testimonio.

 

Lamentable, la historia de violencia intrafamiliar se remontaba a tiempo atrás, cuando en el mes de octubre de 2011, Wendy solicitó ayuda y denunció a su verdugo por violento, pues en varias ocasiones la había agredido físicamente, realizó contra ella actos de violencia extrema como sumergirla en agua para tratar de ahogarla e inclusive rociarle de gasolina su cuerpo y tratar de quemarla.

 

Este tipo de actos motivaron que Wendy Lizzet lo denunciará no sólo por violencia intrafamiliar, sino también por  golpes y amenazas de muerte.

 

Sin embargo,  sólo integró la Averiguación Previa 832/UEDSYVF1/211 por  violencia familiar e incumplimiento de los deberes alimentarios y debido a que el Ministerio Público, mencionó que no tenía tiempo para investigar los demás delitos.

 

Lo que llevó a que no se salvaguardara la integridad de Wendy Lizzete, quien finalmente, muere a manos de su verdugo, el 28 de abril de 2012.

 

Lamentable, debido a fallas durante la integración de la averiguación previa,  fue lo que motivo que en febrero de 2019, se concediera el amparo contra el auto de formal prisión, lo que ha puesto al Caníbal de Tuxtla, casi con un pie en fuera de la cárcel.

 

Pero ¿quiénes son realmente los culpables de que hoy el Caníbal de Tuxtla este a punto de quedar libre?

 

En primer lugar, la Procuraduría General de Justicia de Chiapas, ya que desde el mismo momento en que la víctima denunció, no se le dio la celeridad, ni la importancia que ameritaba el caso, los antecedentes narrados por Wendy eran alarmantes.

 

Después, cuando es cometido el femenicidio no integró debidamente la averiguación previa.

 

Así, pues pesé a existir grabación del crimen y una declaración confesa, toda vez que con frialdad e indiferencia el Caníbal de Tuxtla, narró detalladamente como había planeado el femenicidio de Wendy y como lo ejecutó, debido a errores de la Procuraduría se le concedió el amparo y protección de la Justicia Federal a este hombre.

 

¿Qué falta y qué falla?

 

Gente capacitada para hacer su trabajo, gente comprometida con la Justicia, errores en la integración de la averiguación previa conducían y conducen a sentencias absolutorias, o como en el caso a que el PJF conceda el amparo.

 

Y, sí se debe hacer una limpieza en las Procuradurías o por lo menos, sancionar a los Ministerios Públicos que no cuiden las integraciones de las averiguaciones previas o no realicen las correspondientes y correctas investigaciones en las carpetas.

 

Las omisiones de los Ministerios Públicos en sus funciones como servidores públicos dañan a la sociedad, por eso,  hoy un criminal más quedará en libertad.

 

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