Ricardo Burgos Orozco

Cuando trabajaba en la sección deportiva de El Heraldo de México teníamos una frase cuando no podíamos cubrir de manera presencial algún evento deportivo, sobre todo el futbol: lo voy a ver por el “vidrio”. Es decir, lo mirabamos por televisión y después escribíamos la crónica, en especial en futbol. Esa estrategia se sigue usando todavía en medios de comunicación.

Alrededor de 30 millones de niñas, niños y jóvenes de educación básica y media superior deberán tomar clases “por el vidrio” a partir del próximo ciclo escolar 2020 -2021 ya que no podrá ser de manera presencial debido a la pandemia. Significará un laboratorio nacional enorme porque la única experiencia similar es la telesecundaria, un sistema de poco éxito en el sistema educativo nacional.

El secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán anunció el domingo pasado que los contenidos educativos se transmitirán entre las 07:30 de la mañana y las 11 de la noche. Habrá repeticiones de los contenidos, sin publicidad ni propaganda de ningún tipo.

El titular de la SEP informó que los programas y contenidos educativos a distancia se organizaron según el número de estudiantes en cada nivel. Habrá tres canales para educación básica (inicial, preescolar, primaria, secundaria y especial) y dos para media superior (bachillerato y preparatoria). Los canales de transmisión serán: 11.2, 5.2, 7.3 y 3.2 (Canal 11, Televisa, TV Azteca, Ingenio TV e Imagen TV), para básica y 14.2 y 6.3 (Ingenio TV y Milenio), para bachillerato.

Hay escepticismo entre padres de familia y maestros de que este ensayo pueda funcionar. El año escolar anterior durante las clases en línea impartidas a partir de los últimos días de marzo pasado — cuando empezó la cuarentena — y hasta julio, los resultados fueron desalentadores.

Una profesora de inglés de primaria del interior del país me comentó que en las reuniones de maestros, que han tenido previas al 24 de agosto, lo que llaman consejos técnicos, hay muchas indefiniciones y acuerdos sin concretar; lógico ante una experiencia nueva para todos, directivos, magisterio, padres de familia y millones de estudiantes.

El tema de la posibilidad de un solo televisor en familia está resuelto con los horarios anunciados para educación básica y media superior. El problema mayor será en miles de lugares donde ni siquiera hay electricidad, los maestros no están preparados pedagógicamente y se supone que deben resolver dudas de los alumnos e inquietudes de los papás.

Otro de los retos es atender en educación especial a unos tres millones de estudiantes ciegos, sordos, mudos o con alguna otra discapacidad. En este caso, el magisterio también debe estar preparado para apoyarlos no sólo a través del televisor, sino con presencia y enseñanza continúa especifica.

La modalidad de clases por televisión por tiempo indefinido para el siguiente ciclo escolar podría traer como consecuencia el cierre de casi 19 mil colegios de paga, un 40 por ciento del total, según la Asociación Nacional de Escuelas Particulares de la República Mexicana porque muchos padres consideran que no es necesario gastar en colegiaturas cuando la enseñanza será a través de monitores. Hasta ahora hay cinco millones 300 mil alumnos inscritos en escuelas particulares.

A partir de este lunes 24 de agosto comienza una nueva prueba para la educación en México. El experimento a través del vidrio será muy complicado para los actores involucrados, en especial para millones de niñas, niños y jóvenes.