La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) desplegó un operativo de seguridad y vialidad afuera de la iglesia de San Hipólito y San Casiano, donde cientos de feligreses acudieron con el señor de las causas pérdidas, el cual concluyó sin novedad, aunque se registraron algunos altercados verbales.

Los 70 efectivos de tránsito, 27 policías auxiliares y 25 de la Bancaria e Industrial fueron insuficientes para evitar aglomeraciones desde las 7 de la mañana en la entrada del recinto ubicado en avenida Hidalgo y Paseo de la Reforma.

Desde la noche del martes decenas de personas con imágenes de diferentes tamaños arribaron y quería ingresar al recinto, lo cual no fue posible.

Algunos pernoctaron ahí y por la mañana pudieron entrar para solicitar la ayuda de San Juditas, aunque sólo estuvieron cinco minutos ante las largas filas en el exterior.

Las vallas metálicas colocadas en ambas aceras de la avenida Hidalgo no impidieron que la multitud se desbordara y obligara a los uniformados a intervenir, lo cual generó agresiones verbales.

Por medio del perifoneo los policías recordaban que la ciudad se encuentra en emergencia sanitaria, pero no fue suficiente para que la gente cumpliera con las medidas.

Tras los infructuosos llamados a guardar sana distancia y ante la llegada de cientos de feligreses, personal de la SSC se retiró después de las 16 horas, cuando las puertas de la iglesia fueron cerradas.

A su vez, el moderador de la curia de la Arquidiócesis de México, Salvador González Morales, hizo una llamado a la corresponsabilidad y prudencia de los fieles para evitar aglomeraciones.

En un comunicado, indicó que la crisis sanitaria ha llevado a la Iglesia a trabajar con las autoridades civiles para evitar la propagación del virus. Desde hace varias semanas se contempló un plan para evitar que durante la fiesta litúrgica de San Judas Tadeo, que cada año atrae a unos 100 mil devotos.

De esta manera, agregó, se realizaron acciones litúrgicas y devocionales transmitidas por diferentes plataformas digitales, así como una campaña de concientización con el fin de celebrar la fiesta patronal desde casa. Sin embargo, hubo muchas personas que, llevadas por su devoción al santo apóstol y haciendo pleno uso de su libertad, decidieron acudir, arriesgando con ello no sólo su salud, sino también la de sus seres queridos.

Ante esta situación, las autoridades eclesiales y civiles permitieron que por algunas horas los fieles pudieran entrar al templo para venerar la imagen y la concentración de personas afuera.

Fuente: La jornada