Para descubrir la lógica profunda de los sistemas de cambio y la dinámica social de un grupo u organización determinada, el científico social debe ser un observador participante y empático de la realidad que analiza, indicó la especialista Lourdes Báez Cubero. 

Al dictar la conferencia virtual “La importancia del trabajo de campo” para la comunidad estudiantil de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México, expresó a los futuros antropólogos que la relevancia de utilizar el método etnográfico en las investigaciones radica en que tiene alcances profundos y complejos porque es una herramienta eficaz para descubrir la lógica de los sistemas de cambio y la dinámica social. 

“El único medio que tenemos los etnógrafos para conocer lo que ocurre en una sociedad determinada es la vivencia, es decir, desde dentro de la sociedad. Un juego se aprende jugando y una cultura se aprende viviéndola”. 

Báez Cubero, experta del Museo Nacional de Antropología, aseveró que aunque el investigador social utilicé herramientas como la observación participante para conocer distintas variables de la sociedad que estudia, su metodología debe ser rigurosa para no caer en percepciones.  

“El trabajo etnográfico es un viaje al descubrimiento. En él debemos asumir siempre la postura del otro para ser objetivos. La observación participante es el medio ideal para realizar descubrimientos en realidades concretas”. 

La etnografía, reiteró, conlleva a que cada dato nuevo que surge del trabajo de campo impone la formulación de nuevos problemas de investigación y que posteriormente van a dar lugar a tesis, libros, artículos, ensayos que enriquecen el conocimiento sobre un grupo o actividad determinada. 

Lourdes Báez Cubero invitó a los estudiantes a utilizar el método etnográfico adecuadamente, apoyándose en la observación participante, en la elaboración de diarios de campo que facilitarán el hallazgo de informaciones y a sostener reflexividades complejas.