Durante la inauguración de cuarteles de la Guardia Nacional (GN), el presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo que esta corporación cuenta con el 70 por ciento de confianza de la población, mientras que el ejército y la marina 80 por ciento.

Lo anterior, acorde con encuestas del Inegi y otras instituciones, “de modo que –dijo- vamos bien”.

Destacó que a diferencia de la extinta Policía Federal que en su mejor momento llegó a tener 40 mil integrantes, de los cuales sólo la mitad se encargaba de tareas operativas, la GN, a año y medio de su creación, tiene ya casi 100 mil elementos formados, capacitados, disciplinados.

“Ya es una institución que se está fortaleciendo cada vez más y es una institución del pueblo y para el pueblo. La Guardia Nacional ya tiene el respeto, ya se está ganando el respeto, la admiración del pueblo, está siendo bien calificada por los ciudadanos”, aseveró.

El Presidente dijo que la GN tiene como eje servir al pueblo, poner orden y, al mismo tiempo, respetar los derechos humanos.

“Esa es otra particularidad, es otro distintivo de los nuevos tiempos, ya no es el ‘mátalos en caliente’, ya no es declarar la guerra, ya no es ojo por ojo y diente por diente, porque si seguíamos así nos íbamos a quedar tuertos o chimuelos todos”, expresó.

No obstante, reiteró que la seguridad y la paz no dependen solo de la GN o de las fuerzas armadas sino de la justicia social.

Por ello refrendó la estrategia de paz sustentada en programas sociales y no en cárceles, leyes severas, amenazas de mano dura, sino en atender el origen del problema.

En ese sentido informó que las pensiones y las becas se empezarán a pagar el 15 de enero, correspondientes al primer bimestre del año.

Primero en Cotija, Michoacán, y luego en Tecomán, Colima, señaló que una de las bases es dotar a los elementos de la GN de un lugar digno y no como antes que los policías federales pernoctaban en campamentos o en hoteles.

Al momento hay 140 cuarteles de la GN, terminados en año y medio, y se planea que cada una de las 266 unidades territoriales de esta corporación tengan su cuartel, donde se les brinda alimentación, servicio médico y capacitación, entre otros servicios.

En el caso de Colima, la entidad con el mayor número de homicidios dolosos en el país, respecto al tamaño de su población, dijo que la entidad no merece esta situación.

“Vamos a seguir enfrentando el problema de la violencia. Yo no quiero que siga estando Colima en los primeros lugares de índice delictivo. Nadie lo desea, no lo merecen los ciudadanos; es cosa de no olvidar cómo era Colima, uno de los estados más tranquilos de México y se descompuso en los últimos tiempos”.

Ahora se ha avanzado, añadió, se ha podido disminuir la incidencia delictiva de acuerdo con lo que aquí informó el señor Gobernador, “pero nos falta todavía, desde luego la inseguridad en Colima tiene varias causas, hablábamos ya de la desatención al pueblo, a los jóvenes, pero también porque se fueron creando ambientes en estos estados del país que vinieron a impactar en Colima, de manera especial en el puerto de Manzanillo”.

Por eso, destacó, estamos actuando a tiempo porque en los últimos años ya lo que prevalece no es lo que domina, la siembra de mariguana, amapola, sino los químicos que se introducen al país desde Asia y que llegan por los puertos del Pacífico.

Hay quienes no tienen la información suficiente, señaló, de la causa de transferir la administración de los puertos de la secretaría de Comunicaciones y Transportes a la secretaría de Marina; el objetivo es evitar el contrabando y la corrupción que prevaleció en esas zonas durante mucho tiempo.

El Presidente insistió en la importancia de garantizar la paz con justicia y libertad; enfrentar el flagelo de la violencia atendiendo las necesidades del pueblo y dando opciones a los jóvenes para que no se enganchen a grupos criminales.

“De modo que existen estas acciones de bienestar, que son la base, el sustento para ir mejorando las condiciones de vida, ir atendiendo las demandas de la gente, ir dando opciones, alternativas a los jóvenes, que no se les empuje, por desatención, por olvido, por darles la espalda, a que tomen el camino de las conductas antisociales, que no los enganchen”.

Esta, añadió, es también una lucha porque ¿qué hacen las bandas de la delincuencia? Enganchar a los jóvenes y nosotros tenemos que jalar a los jóvenes, ese es nuestro propósito, que el joven tenga opciones, alternativas y no se vea obligado a la delincuencia.

Fuente: la Jornada