El gobierno de Andrés Manuel López Obrador empezó el 2021 con variaciones negativas en sus ingresos presupuestarios, así como en el gasto que ejerce, de acuerdo con el Informe de Finanzas Públicas y Deuda Pública de enero, elaborado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

“Iniciamos el 2021 desde una posición de fortaleza en las finanzas públicas y con estabilidad financiera”, dijo la secretaría a cargo de Arturo Herrera en su informe.

En lo que se refiere a los ingresos presupuestarios, se registró en enero una disminución de 12% anual al sumar 492,450 millones de pesos. Además, es la mayor caída para un mes similar del que se tiene registro desde 1993, cuando los ingresos cayeron 15.3 por ciento.

A detalle se observó que la mayor caída se dio en la renta petrolera, en donde se tuvo una disminución de 16% en comparación con enero del 2020. Así, los ingresos petroleros le dejaron al erario un total de 48,084 millones de pesos.

En el caso de los ingresos que se obtienen de la recaudación tributaria, estos dejaron 355,562 millones de pesos, lo que significó una reducción de 5.8 por ciento. Al interior de los impuestos, el IEPS fue el que presentó una mayor caída, con una contracción de 21.2% anual al dejar 50,861 millones de pesos.

En el caso del Impuesto Sobre la Renta (ISR), los contribuyentes dejaron una recaudación de 180,406 millones de pesos, 2.6% menos que en enero del 2020, mientras que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) dejó 115,495 millones de pesos, 1.4% menos.

Gasto se contrajo 4.9%

En cuanto al gasto total del sector público presupuestario, en enero mostró una contracción de 4.9% en comparación con el mismo mes del año pasado. Asimismo, se  presentó un subejercicio del gasto –es decir, se gastó menos de lo programado– de 127,275 millones de pesos, mayor a los 34,307 millones de pesos con el que se empezó en el 2020.

También se observó que el gasto programable –el cual se destina a proveer bienes y servicios públicos a la población– fue por 373,368 millones de pesos, con lo que se mantuvo en el mismo nivel que el año pasado. No obstante, se observó una contracción del gasto de 13% en los ramos autónomos.

En el caso de los organismos de control presupuestario directo, su gasto aumentó 5.3% anual, mientras que el de empresas productivas del estado bajó 4.2 por ciento.

Respecto al gasto no programable –que se destina al cumplimiento de obligaciones que tiene el gobierno como pagos pendientes, gastos relacionados con la deuda y los recursos que se transfieren a las entidades federativas–, este fue por 72,388 millones de pesos, lo que significó una caída de 13.6 por ciento. 

Fuente: El Economista