Según los datos oficiales obtenidos de las distintas versiones de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) en cada uno de los meses entre marzo y diciembre del año 2020, se registró un menor número de personas ocupadas en el mercado laboral, con respecto al mes de diciembre de 2019.

Las pérdidas de empleos comparados con el nivel alcanzado en diciembre de 2019, atribuidas al confinamiento durante la pandemia, llegaron a ser de 12.23 millones durante el mes de abril, y de 12 millones en mayo, respectivamente. A partir de junio la pérdida de empleos disminuyó a 7.2 millones durante el mes y paulatinamente los siguientes meses registraron una tendencia similar, de manera que en diciembre del 2020 el número de empleos perdidos fue de 2.7 millones con respecto al nivel de empleo de diciembre de 2019 antes de la llegada del COVID-19 (Gráfica 1).

Por otra parte, durante el año, el salario promedio del personal ocupado osciló alrededor de los $6,667 pesos mensuales, nivel similar al observado en diciembre de 2019. Es decir, cada empleo perdido representó en promedio alrededor de $6,667 pesos no recibidos durante el mes en que se dejó de laborar.

Al multiplicar el número de empleos perdidos cada mes por el salario promedio de $6,667 que se dejó de recibir por cada trabajo, da un total para el período de marzo a diciembre del 2020, de 407 mil millones de pesos (Gráfica 2). Este es el monto de la pérdida que absorbió la fuerza laboral mexicana durante el año. El monto anual es equivalente a 2.4 por ciento del PIB.

Según cifras del INEGI, la economía mexicana se contrajo en 8.5 por ciento en el año, lo cual significa que la fuerza laboral del país cargó con casi un tercio de los costos económicos de la pandemia.

Estos datos colocan a la Administración actual como la de peores resultados en generación de empleo durante los primeros dos años de gobierno. A diferencia de lo ocurrido en 2019 y 2020, durante los primeros dos años de gobiernos anteriores etiquetados por el Andrés Manuel López Obrador como el período neoliberal se generaron cientos de miles, e incluso millones de empleos. Durante los primeros dos años de la administración de Ernesto Zedillo que se caracterizó por una severa crisis económica se crearon 440,235 empleos. En los dos primeros años de Vicente Fox fueron 2,837,904, mientras que con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto se generaron 4,887,670 y 1,299,508 empleos en los primeros dos años, respectivamente.

¿Era evitable este resultado? Si, al menos en una buena parte. Sin embargo, la decisión del gobierno mexicano de no otorgar apoyos al sector productivo para amortiguar los impactos negativos de la pandemia canceló esa posibilidad.

El problema no fue la falta de recursos sino la distorsión de prioridades. Por ejemplo, el presupuesto destinado en 2020 para la construcción del aeropuerto internacional “Felipe Ángeles”, la construcción de la refinería “Dos Bocas”, el Tren Maya, el corredor del Istmo de Tehuantepec y los subsidios a las empresas paraestatales PEMEX y CFE son equivalentes a prácticamente la mitad de la afectación que sufrió la planta laboral del país. Si a esto se suman los presupuestos asignados a estos mismos rubros durante el 2021, alcanzaría para resarcir incluso más de los 407 mil millones perdidos.

Lamentablemente, estos datos reflejan que quienes ganan el sustento en México con su trabajo, fueron víctimas de la pandemia, y también, en buena medida, de la necedad.