México urgió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a asumir su papel como una de los principales garantes de la paz y la seguridad internacionales y pronunciarse ante el conflicto armado en la franja de Gaza.

Condenó además condenó el uso desproporcionado de la fuerza por parte de las fuerzas israelíes contra infraestructura civil y de medios de comunicación al igual que los cohetes lanzados por la organización Hamas contra Israel.

En el seno del Consejo de Seguridad, del que México es parte, el representante de la Misión Permanente de nuestro país ante la ONU, embajador Juan Ramón de la Fuente, enfatizó que ante el conflicto en aquella zona de Medio Oriente, “es lamentable” que esta instancia de Naciones Unidas no se haya pronunciado aún. El gobierno de Estados Unidos ha frenado la discusión en el seno de este organismo.

“A pesar de que la situación en el terreno se agrava día a día, este Consejo todavía no ha sido capaz de pronunciarse. El Secretario General, el Cuarteto, diversas entidades internacionales y varios Estados sí lo han hecho, algunos de ellos de manera muy clara y, en todo caso, oportuna. Es lamentable que el Consejo de Seguridad no asuma su papel como uno de los principales garantes de la paz y la seguridad internacionales. Resulta imperativo para este Consejo alzar una voz unida, tratar de poner fin a la violencia de los últimos días, llamar a la protección urgente de la población civil, al respeto irrestricto del derecho internacional humanitario y al diálogo entre las partes, como única solución posible”, subrayó De la Fuente a nombre del gobierno mexicano.

Al participar en una sesión del Consejo para debatir en torno al conflicto, expresó la profunda consternación de México por el acelerado deterioro de la situación en Medio Oriente.

El embajador mexicano ante la ONU agradeció a la presidencia de China por convocar a la sesión de este domingo para discutir en torno al conflicto, la cual calificó “ineludible. El aumento de víctimas civiles tanto en Israel como en el territorio palestino ocupado, en particular en Gaza la hacían absolutamente necesaria”.

Hasta ahora, el conflicto, que escaló en niveles de violencia el pasado 10 de mayo, ha dejado más de 180 víctimas mortales, de ellas 52 niños y 31 mujeres.

“Mi delegación lamenta las muertes de civiles, no pocos de ellos menores de edad, como resultado de los enfrentamientos recientes. Rechazamos todo acto que ponga en riesgo la seguridad de la población civil, sea palestina o israelí. Los ataques indiscriminados, la retórica incendiaria y las provocaciones, no hacen más que alimentar la espiral de violencia”.

El embajador mexicano indicó que el Consejo de Seguridad debe expresar sin ambages su apoyo inequívoco a las labores del Coordinador Especial y del Cuarteto, al tiempo de respaldar los esfuerzos bilaterales de mediación.

“Nada justifica la interrupción violenta de los servicios religiosos. Los ataques en iglesias, sinagogas, mezquitas u otros lugares de culto son deplorables, bajo cualquier circunstancia. Jerusalén debe ser espacio para la convivencia armónica de las tres religiones monoteístas. Exhortamos a las autoridades israelíes a proteger y respetar las libertades de culto, de asociación y movimiento, de conformidad con las resoluciones respectivas tanto de la Asamblea General como del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”.

Resaltó que México se pronuncia contra toda medida que intente alterar el carácter y la composición demográfica de Jerusalén Oriental. “Su carácter especial debe respetarse, de conformidad con las resoluciones de la ONU. Si bien es positivo el anuncio de la Corte Suprema de Israel de posponer la decisión sobre el desalojo en Sheikh Jarrah, conviene recordar que junto con Silwan, Al-Issawiyah y el resto de los barrios de Jerusalén Oriental, son parte del territorio palestino ocupado y como tal, se rigen por el derecho internacional”.

Subrayó que la transferencia de población, el decomiso de propiedades, las demoliciones, los desalojos forzados y las actividades de expansión de los asentamientos, constituyen violaciones del derecho internacional y de las resoluciones de la ONU, incluida la resolución 2334 (2016). “Por ello es que son inadmisibles”.

México llamó a atender las causas históricas y subyacentes del conflicto y reiteró su compromiso con una solución integral y definitiva bajo la premisa de dos Estados, que atienda las legítimas preocupaciones de seguridad de Israel y permita la consolidación de un Estado palestino política y económicamente viable.

“Dos Estados que convivan en paz, con fronteras seguras e internacionalmente reconocidas, que preserven el estatuto especial de Jerusalén, de conformidad con el derecho internacional y las resoluciones que sobre el tema ha adoptado la ONU. Si bien la responsabilidad directa para retomar el proceso de paz recae en las partes en conflicto, la comunidad internacional debe impulsar y facilitar dicho proceso. Urge pues, que el Consejo de Seguridad actúe y se pronuncie lo antes posible, de una manera inequívoca y equilibrada”, destacó.

Fuente: La Jornada