Francisco Garfias

Hay un temor fundado de lo que se pueda venir después del seis de junio. Vamos el domingo a las urnas polarizados por discursos de odio, atemorizados por la violencia política, con el gobierno enfrentado al INE y agotados por una pandemia que ha elevado su costo por decisiones tardías.

Son pocos los que creen que el presidente López Obrador reconocerá los resultados de la elección si son adversos a Morena y sus rémoras.

Nunca ha admitido una derrota electoral. No lo va a hacer cuando está en la Presidencia y a sus 67 años. Es lo que nos dice su historia personal. Ni siquiera si se produce un sorpresivo “tsunami contra Morena”, como algunos ya prevén.

Tampoco hay confianza de que, en la victoria, AMLO se comporte como un demócrata que entiende la pluralidad de la sociedad y el papel de los partidos de oposición, como sano contrapeso del gobierno.

No fue generoso con los opositores cuando 30 millones de mexicanos votaron por él en 2018. No tiene por qué serlo en el segundo trienio de su mandato.

En estos dos años y medio se ha dedicado más bien a aplastar y criminalizar a la oposición.

Anatemiza y descalifica cualquier crítica, venga de donde venga: periodistas, intelectuales, empresarios, organismos autónomos…

Aplica la lógica de “al pueblo pan y circo”. Sólo así se entiende la dizque consulta que organizó para “preguntar” si se debía enjuiciar a los expresidentes Salinas de GortariZedilloFoxCalderón y Peña Nieto.

Siempre que pierde alega fraude. Se dice robado, organiza plantones, marchas, manifestaciones. La democracia —para él— es a dedo alzado y en plazas repletas de manifestantes porristas.

* Durante muchos meses, AMLO y sus acólitos se han dedicado a descalificar al árbitro electoral. No pasa un día sin que acusen al INE de complicidad con el PRIAN o amenacen con su desaparición.

Enemigos diabólicos de la 4T son los consejeros Lorenzo Córdova o Ciro Murayama. ¿Su pecado? No plegarse a la línea de Palacio Nacional.

El siete de junio, como bien dice la diputada priista Dulce María Sauri, habrá ganadores de las gubernaturas, alcaldías, congresos locales y una nueva legislatura en la Cámara de Diputados.

“Se juega mucho el seis de junio, pero más después. No le den vuelta. La democracia de un solo hombre se llama dictadura. El 2021 es el prólogo de 2024”, alertó, en la tribuna de la Comisión Permanente, la también presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados.

Más: “Ese día la disyuntiva es clara: o se acepta la derrota como compromiso central de la democracia o se intenta arrebatar triunfos de los adversarios por la vía de la violenta impugnación de los resultados”.

Kenia López, vicecoordinadora del grupo parlamentario del PAN en la Cámara alta, coincide:

López Obrador es un mal perdedor. No lo digo yo. Lo dice su historia. Seguramente va a patalear y se va a poner como loco. Denostará las instituciones, al árbitro, hablará de los neoliberales, pero la realidad es que va a perder. Estamos en un parteaguas”, pronosticó.

* Los obradoristas tienen tatuada la idea de que van a arrasar. De allí no los sacan ni las encuestas progobierno que muestran un deslizamiento de Morena. Son ellos o nadie.

El diputado Gerardo Fernández Noroña es un buen ejemplo de esa intolerancia a los que piensan diferente.

No le gustó el desplegado que publicaron alrededor de 500 intelectuales, periodistas, líderes de ONG llamando a usar el voto útil contra Morena.

“Son 563 que se asumen intelectuales ciudadanos, en su derecho de publicar lo que quieran, pero por sentirse intelectuales se creen superiores al pueblo, superiores a los 30 millones que nos dieron el triunfo el primero de julio del 2018”, dijo.

Añadió: “Ustedes critican a nuestro gobierno porque ya no pueden meterle mano al presupuesto. Ese es todo el tema. Pesos y centavos, muchos millones de pesos de quienes se han beneficiado al cobijo del poder y hoy, desde medios, desde la intelectualidad, desde la oposición, desde los negocios, siguen gritando que quieren tener el control del presupuesto”.

Gerardo se refirió al supuesto financiamiento a grupos opositores por la embajada de Estados Unidos, que considera golpista. Se sigue financiando al señor “X” (Claudio X. González), aliado del PRI, PAN, PRD, puntualiza.

A propósito de ese financiamiento, llamó la atención un tuit de Diego Fernández de Cevallos, en el que recuerda que Washington no ha hecho caso de la nota diplomática enviada por AMLO al gobierno de EU.

“Siguen pasando los días. Parece que ya lo mandaron al carajo. Llévenle Vitacilina”, pidió el abogado.

Publicado en excelsior