El gobierno de Estados Unidos aseguró haber cumplido doce meses consecutivos sin liberar migrantes detenidos en la frontera con México, como parte de la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump, la cual ha endurecido significativamente las medidas de control y deportación de personas en situación migratoria irregular.

A través de un comunicado difundido en redes sociales, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, afirmó que la administración estadounidense ha logrado establecer “la frontera más segura en la historia de Estados Unidos”, al destacar que durante un año completo no se registraron liberaciones de migrantes detenidos por autoridades fronterizas.

“Los días de captura y liberación se han terminado. Estamos haciendo cumplir las leyes de la nación y devolviendo a los extranjeros ilegales a sus países de origen”, expresó el funcionario, al defender la estrategia migratoria implementada por la actual administración republicana.

En el mismo sentido, el comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), Rodney S. Scott, sostuvo que la Patrulla Fronteriza volvió a registrar “cero liberaciones” de migrantes durante el último mes, contrastando esta cifra con abril de 2024, cuando —según dijo— más de 68 mil personas fueron liberadas bajo la administración del expresidente Joe Biden.

Las declaraciones reflejan el endurecimiento de la política migratoria estadounidense y forman parte del discurso de seguridad fronteriza promovido por el gobierno de Donald Trump, el cual ha centrado buena parte de su estrategia en reforzar las deportaciones, limitar el ingreso irregular y eliminar mecanismos de liberación temporal para solicitantes de asilo y migrantes detenidos.

El tema migratorio se ha convertido nuevamente en uno de los principales ejes políticos en Estados Unidos, particularmente por su impacto en la relación bilateral con México y por las implicaciones humanitarias y económicas que generan las medidas de contención migratoria en la frontera sur estadounidense.

Diversas organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido en distintas ocasiones sobre las consecuencias de políticas migratorias más restrictivas, especialmente en materia de protección a solicitantes de asilo, reunificación familiar y condiciones de detención de migrantes.

Mientras tanto, el gobierno estadounidense sostiene que las nuevas medidas han permitido reducir significativamente los cruces irregulares y reforzar el control fronterizo, tema que continúa ocupando un lugar central en el debate político y electoral en la Unión Americana.