El sobreendeudamiento y el uso descontrolado de tarjetas de crédito y préstamos personales comienzan a convertirse en una de las principales amenazas para la estabilidad financiera de miles de familias mexicanas, luego de que estudios recientes revelaran un preocupante incremento en los niveles de deuda y morosidad en el país.

De acuerdo con el más reciente informe “Perfil del Deudor Mexicano 2025”, elaborado por la firma especializada Bravo y difundido por medios nacionales como El Economista y La Jornada, la deuda promedio de personas con problemas de pago en tarjetas, créditos o préstamos ascendió a más de 193 mil pesos durante 2025, mientras que el ingreso mensual promedio de los afectados apenas ronda los 24 mil pesos.

El contraste entre ingresos y nivel de endeudamiento refleja una situación cada vez más delicada para miles de hogares, especialmente porque buena parte de las personas endeudadas destinan gran parte de sus ingresos únicamente al pago mínimo de sus tarjetas o intereses bancarios, sin lograr disminuir realmente el capital adeudado.

Especialistas financieros advierten que uno de los mayores riesgos ocurre cuando las personas utilizan nuevas tarjetas o créditos para intentar cubrir deudas anteriores, práctica que genera una “bola de nieve” financiera difícil de controlar. Diversos análisis señalan que esta dinámica puede llevar rápidamente al colapso económico personal, deteriorar el historial crediticio y provocar largos periodos de morosidad.

El informe también revela que el 72 por ciento de los encuestados reconoce que sus gastos superan sus ingresos mensuales, situación atribuida principalmente a la falta de educación financiera, mala administración del dinero y uso irresponsable del crédito.

La problemática no solamente afecta la economía familiar, sino también la salud emocional y mental de las personas. Datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), retomados en los análisis, indican que dos de cada tres mexicanos padecen estrés financiero derivado de problemas económicos y endeudamiento.

Otro foco de alerta se encuentra en el crecimiento de la morosidad dentro de instituciones financieras populares y préstamos de alto riesgo, donde las tasas de incumplimiento son considerablemente más elevadas que en la banca tradicional, reflejando el deterioro de la capacidad de pago entre sectores de menores ingresos.

Especialistas recomiendan que antes de contratar una tarjeta de crédito o adquirir un préstamo, las personas evalúen con realismo su capacidad de pago, eviten comprometer más del 30 por ciento de sus ingresos mensuales y no utilicen créditos para financiar gastos cotidianos que no puedan solventarse posteriormente.

Asimismo, advierten que pagar únicamente el mínimo de la tarjeta puede extender las deudas durante años debido a los altos intereses, provocando que muchas personas terminen pagando varias veces el monto originalmente utilizado.

El crecimiento del endeudamiento en México ocurre además en un contexto de inflación, desaceleración económica y pérdida de poder adquisitivo, factores que han complicado aún más la capacidad de miles de familias para mantener estabilidad financiera y cumplir con sus obligaciones crediticias.