El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que actualmente hay en los penales federales 12 mil 227 reclusos, de los cuales 6 mil 126 no tienen sentencia, por lo que enviará un escrito al Consejo de la Judicatura Federal para que atienda esta situación.

De ese grupo de personas clasificadas como “procesadas”, 4 mil 110 tienen entre dos y hasta 20 años en esa condición, sin ser sentenciadas.

En la conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional preguntó a su equipo si podía dar a conocer los datos de este tema, frente a la veda electoral.

“Estamos atendiendo todos los días casos de injusticia. Hoy precisamente les voy a dar a conocer… ¿si podemos hacerlo? Es un asunto de seguridad, de justicia, los presos sin sentencia, porque es una violación a los derechos humanos de miles de personas que están detenidas sin sentencia y ya llevan tiempo, años?”

Entonces, dijo, “vamos a enviar de manera respetuosa un escrito al consejo de la judicatura para que esto se atienda, esto tiene que ver con la necesidad de que se cuente con defensores de oficio y que también el poder judicial, con todo respeto, atienda a quienes no tienen para pagar abogados.

Si una gente que tiene recursos y está en una situación de esta,es muy probable que logren que lo libere, pero el que no tiene y en donde no hay abogados de oficio o no se le da la importancia, pues ahí pueden estar años”

En la tabla se indica que de 12 mil 227 personas, hay 6 mil 126 procesadas y 6 mil 101 sentenciadas.

Del primer grupo, sin sentencia pero en prisión, mil 063 tienen entre dos y cinco años de reclusión; 2 mil 378, entre uno y dos lustros; 579 ya tienen entre 10 y 15 años, mientras que 90 ya tienen entre 15 y 20 años en esa condición.

El tema fue abordado, comentó, en la reunión matutina del gabinete de seguridad, y los comentarios se dieron luego de que le preguntaron sobre protestas afuera de Palacio Nacional de familiares de reclusos que acusan injusticias en sus casos, incluido el presunto responsable del asesinato de la candidata a la alcaldía de Moroleón, Guanajuato.

Fuente: La Jornada