FRANCISCO RODRÍGUEZ

¡Qué bonita familia!

Como en Cuba.

Como en otros autoritarismos, aquí también los cargos políticos más importantes están en manos de familiares.

Igual que Fidel y Raúl Castro.

Si uno se va, queda el otro.

Una salvedad. Aquí no es entre hermanos.

Limitados, Pío y Martín Jesús sólo recogen sobres repletos de dinero.

Por eso aquí es entre primos.

Andrés Manuel y Adán Augusto.

Son otros López.

Sobrino e hijo del recién fallecido Payambé López Falconi.

Éste, López Falconi, fue un destacado notario, humanista y culto, muy culto.

Con él abrevaba conocimientos el hoy presidente en sus mocedades.

Reconocido, además.

En 2019, el Colegio Nacional del Notariado Mexicano le otorgó la medalla “Diego de Godoy” por su trayectoria ejemplar.

López Falconi, fue uno de los notarios que apoyó económicamente en los años 80 el naciente movimiento que encabezaba Andrés Manuel López Obrador.

Falleció el domingo 6 de diciembre de 2020.

Ya no pudo ver al menor de sus vástagos como precandidato a la Presidencia de la República.

O, dado el caso, Presidente provisional, de acuerdo con el 84 constitucional.

¡Todo en familia!

Adán Augusto, carácter fuerte, pero

Este otro tabasqueño con licenciatura en Derecho y maestría en Ciencias Políticas por la parisina Université Sorbonne-Nouvelleno va a ser un florero en Gobernación.

Sólo comparsa.

Va a cuerpear a su pariente.

Y aunque tiene su carácter, fuerte, fuerte, no se atreverá a contradecir al primo benefactor de su familia.

Por el contrario, lo secundará hasta en las insensateces a las que ya no tiene acostumbrados.

Porque no sólo a él lo hizo gobernador de Tabasco.

A su cuñado Rutilio Escandón lo mandó a gobernar Chiapas.

Y a la esposa de éste, Rosalinda López Hernández, hermana del mandatario tabasqueño la convirtió en Administradora General de Auditoría Fiscal Federal, a un paso de la titularidad del SAT.

Así, gran parte del feraz territorio sur del país está manejado por estas sensiblerías familiares. Chiapas, Tabasco, Veracruz, Quintana Roo son arrasados por una sola tribu familiar, cuyo patriarca, Payambé López Falconi, resumo, es padre de Adán Augusto López Hernández, gobernador de Tabasco, suegro de Rutilio Escandón, gobernador de Chiapas, y padre de Rosalinda López Hernández, tiradora al primer cargo de la Administración Tributaria.

¡Todo en familia!

¡Qué bonita familia!

Sheinbaum y Ebrard… como el chinito

La de ayer fue una jugada política que tenía mucho que no se daba en territorio apache.

No desde que los tecnócratas se apropiaron del PRI y del PAN.

Al viejo estilo, pues, AMLO abrió la baraja sucesoria, al incluir a su primo.

¿O cómo se dirá cuando se trata de corcholatas?

¿Abrió el corcholatero, la corcholatería?

Y es que, como en los tiempos de la ortodoxia política, el titular de Gobernación se convierte en el precandidato por excelencia en el juego que todos jugamos: la sucesión presidencial.

Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard debieron haberse quedado no’más milando, como en su momento El Chino Chong.

Como en otros autoritarismos, pues, aquí también los cargos políticos más importantes están en manos de familiares.

Igual que Fidel y Raúl Castro.

Si uno se va, queda el otro.

Indicios

 Otro sorprendido con la jugada fue el de la tercera banda: Ricardo Monreal. Sólo que hay que reconocer en el zacatecano sus capacidades de reacción inmediata. Veloz publicó que había cabildeado con sus colegisladores para convertir a la señora Olga Sánchez en presidenta de la Cámara de Senadores, a la que regresa después de haber pedido licencia para ocupar la titularidad de la Secretaría de Gobernación con más penas que glorias. Una decisión del Ejecutivo asumida por el Legislativo. Como en otros autoritarismos donde el jefe político se inmiscuye en la vida de otros, de todos, los poderes públicos. * * * Por hoy es todo. Le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

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