FRANCISCO RODRÍGUEZ

Los tentáculos del narcotráfico abrazan y estrujan al gobierno federal.

Avance cada vez mayor y más dinámico…

… ante la inacción de los cuatroteros, sólo dedicados al reparto de abrazos.

Por eso hubo de intervenir la DEA gringa.

Por eso el viernes más reciente marinos de la Armada de México tomaron las instalaciones de la Cofepris.

Sí, de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, bajo la férula del charlatán parlanchín Hugo López-Gatell.

Al mismo tiempo que en Estados Unidos agentes antidrogas confiscaban 1 millón 800 mil píldoras mezcladas con el opioide sintético fentanilo, fabricadas en México y que se venderían a través de la internet.

Conforme a un reporte del diario Wall Street Journal también habrían arrestado a más de 800 personas en territorio estadounidense.

Aquí no hubo ningún detenido, pese a que hubo piquetes de uniformados en todos y cada uno de los pisos de la dependencia, de acuerdo con testigos que ese día llevaban a cabo la engorrosa, muchas veces corrupta y al parecer inútil tramitología.

Aparentemente, sólo hubo despidos fulminantes en las áreas relacionadas con medicamentos controlados y regulación de estupefacientes.

Fuentes dentro de Cofepris señalan que la primeritita en ser puesta de patitas en la calle fue la comisionada de Autorización Sanitaria, América Orellana, seguida por Maribel Bernal Saldívar, directora de Autorizaciones de Comercio Internacional y Publicidad, y de Lamberto Osorio, subdirector de Importaciones y Exportaciones,

Y toditititos los integrantes de la Comisión de Operación Sanitaria.

La señorita Orellana es química farmacobióloga, maestra en Salud Pública y doctora en Administración Pública. Antes de su nombramiento en la Cofepris, a la que llegó de la mano de López-Gatell, se desempeñaba como directora de Calidad y Proyectos Especiales en el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

Un acto nunca visto.

La toma de instalaciones del gobierno federal por parte de la Marina Armada, que es a la que más confianza le tiene la DEA.

¿Plata o plomo?

¿O abierta complicidad?

¿Usted qué cree?

Y no, no se olvida…

Cuatro fueron los pasos que en la segunda mitad del siglo anterior dimos los mexicanos para avanzar a la categoría de sociedad y dejar de ser “pueblo”, cual aparecíamos despectivamente en la vieja oratoria de los “grillos” y gobernantes priístas.

El primero de esos pasos, sin duda, fue el de la conciencia política. Y arrancó a partir del 2 de octubre de 1968, cuando la fuerza represora del aparato estatal fue brutalmente lanzada en contra de los jóvenes que entonces comenzaban a vivir en carne propia –a partir de un pleito estudiantil sofocado a golpes, en las vecindades de una escuela privada y otra oficial cercanas a La Ciudadela capitalina– del agotamiento del modelo del desarrollo estabilizador y, por ende, del inicio del ensanchamiento de la brecha que separa a los pobres de los ricos.

Se vivía entonces el encarcelamiento de líderes sociales, la represión de la que habían sido víctimas los médicos y, antes, los ferrocarrileros. Los de Valentín Campa, Demetrio Vallejo, y hasta el de Siqueiros eran nombres proscritos. Los delitos de disolución social e incitación a la rebelión de aplicaban en contra de cualquiera que se atreviera a disentir, a hablar, a escribir, incluso a pintar.

En 1976, con la primera devaluación del peso tras décadas de estabilidad cambiaria con respecto al dólar, adquirimos conciencia de la fragilidad económica. Y en1985, merced al terremoto del 19 de septiembre, adquirimos conciencia de nuestro poder político como conjunto social, que nos impulsó para que en 1997 y en el 2000 expulsáramos al PRI de los cargos legislativos y del Ejecutivo Federal, respectivamente.

Cuatro momentos, a partir del 2 de octubre de 1968.

Por eso no se olvida.

No se debe olvidar.

Indicios

¿Sabe usted por qué a los políticos priístas se les llama dinosaurios? No. No es por su longevidad. Ni sólo porque pertenezcan a épocas remotas, ya superadas por la sociedad. Obedece a que a cualquier edad, jóvenes, maduros o viejos, tienen la cola larga que les pueden pisar y porque han desarrollado un cuello también largo, largo, largo de tanto inclinarse ante el poderoso en turno. Lo vemos ahora, cuando Alejandro Alito Moreno, dirigente del partidito, y uno de los execrables Moreira –de cuyo nombre nunca me acuerdo– están a punto de darle la espalda a sus socios de campaña, PAN y PRD, para sumarse a Morena y aprobar la contrarreforma eléctrica propuesta por Andrés Manuel López Obrador. Ambos, el campechano y el coahuilense, tienen la cola y el cuello muy largos. + + + Le comentaba en la anterior entrega de esta columna que cada ocasión en la que Andrés Manuel López Obrador lanza vivas y porras a su regenta en Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, le provoca un daño enorme. La más reciente fue la respuesta de sus contrincantes filtrando la multimillonaria beca del Conacyt –más de cinco millones de pesos– a su hija Mariana Imaz. + + + ¡Feliz inicio de semana! Y como siempre, buenas gracias y muchos, muchos días!

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