A unas horas de la masacre de Tarecuato, Michoacán, donde 11 jornaleros fueron ultimados a balazos, entre ellos siete menores de edad, el gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla aseguró que una de las primeras líneas de investigación apuntan a que las víctimas incursionaron en territorio que es controlado por grupos delictivos.

En conferencia de prensa, informó que se despliega un operativo de seguridad conformado por el Ejército, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública, para garantizar que la Fiscalía General del Estado profundice en las indagatorias y se esclarezcan los sangrientos sucesos.

El morenista reconoció que Tarecuato es foco rojo con alta incidencia de violencia.

Sin embargo, el fiscal general del estado, Adrián López Solís, informó que fue una agresión directa, rechazó que las 11 ejecuciones fueran producto de enfrentamientos entre grupos delictivos que disputan la zona, que ninguna de las víctimas tenía antecedentes penales y los resultados toxicológicos resultaron negativos.

PROTESTAN Y QUEMAN DOS AUTOS

En tanto, luego de sepultar a las 11 personas que la noche del lunes fueron asesinadas en Tarecuato y sus cuerpos abandonados en una camioneta, familiares y pobladores del lugar protestaron con la quema de al menos dos automotores, para exigir a la Fiscalía el pronto esclarecimiento y la detención de los presuntos responsables.

Aseguraron que las víctimas no eran criminales, sino personas que iban al campo a buscar panales de abeja para extraer la miel, que es a lo que se dedica la mayoría de los habitantes de esa localidad.

Dijeron que salieron a trabajar al campo y presuntamente llegaron a un campamento de criminales, los cuales los asesinaron creyendo que eran rivales de la disputa de cárteles por el control de las plazas.

Ayer, la escalada de violencia indicaba que en Michoacán se registró una veintena de asesinatos, entre ellos un niño de ocho años, vecino de San Lorenzo, Uruapan, localizado muerto luego de permanecer casi 24 horas desaparecido.

Fuente: Quadratín