Por unanimidad de 491 votos, la Cámara de Diputados aprobó reformas a la Ley de Ciencia y Tecnología para establecer como base de una política de Estado que sustente la integración del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, el promover el desarrollo de un marco de ética y derechos humanos que rija la política nacional en la materia.

Las modificaciones a los artículos 2, 5 y 6 de dicha norma, también plantean que el Consejo General de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación tenga la facultad de establecer lineamientos nacionales en materia de ética y derechos humanos, respecto a la ciencia, la tecnología y la innovación.

Asimismo, se incorpora al presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos como integrante permanente del Consejo General de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación.

El dictamen se envió al Senado de la República para sus efectos constitucionales.

En la fundamentación, el diputado Javier Joaquín López Casarín (PVEM), presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación, explicó que la reforma constituye un primer paso para encauzar la ciencia y la tecnología hacia un desempeño ético apegado a la observancia de los derechos humanos.

Destacó que se armoniza la Ley de Ciencia y Tecnología con el mandato constitucional de que todas las autoridades respeten, promuevan y garanticen los derechos humanos.

Consideró que se sentarán bases importantes para que la política nacional de ciencia y tecnología e innovación, se conduzcan en forma ética, además de que la inteligencia artificial esté abocada a aportar soluciones a los problemas más graves de nuestro país.

Invitó a votar a favor del dictamen, “demos una señal inequívoca a favor de la ética y los derechos humanos en nuestro país”.

El diputado Mario Alberto Rodríguez Carrillo (MC) señaló que es necesario que las instituciones que hacen trabajo de ciencia y tecnología consideren, antes y después del desarrollo de cualquier proyecto, si no tiene una afectación directa con las personas; “porque a veces en la característica propia de la invención nos lleva a considerar que hay un beneficio general, pero no consideramos las particularidades en las que se pueden ver afectadas muchas de las personas en el mundo; en ese sentido, México tiene que ser punta de lanza”.

Precisó que no hay regulación en el ámbito internacional en materia de ética y derechos humanos, “estamos poniendo sobre la mesa que se tomen en cuenta, en todos los niveles de decisión en la ciencia y la tecnología, las consideraciones propias de aquellos que pueden abonarle opiniones respeto de los valores y la moral de la ciudadanía en general”.

Estimó que la tarea fundamental es “dar una orientación que pueda tener la construcción de una moral más inteligente en términos de lo que se realiza en los trabajos y estar atentos a que todo aquello que implique el desarrollo, no necesariamente implica un beneficio para los pueblos, también trae afectaciones, ya sea de carácter ambiental, personal, indirecto o directo, pero que tenemos que vigilar y cuidar”.