Autodefinido como soldado del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero sin ocultar su amistad ni sus fotos con los ex mandatarios Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Enrique Peña, el diputado Antonio Pérez Garibay sostiene que él será el próximo Presidente de la República en 2024.

En entrevista, el legislador jalisciense y aspirante presidencial de Morena asegura que él es de los muy pocos que puede continuar la cuarta transformación y unificar al país, al tiempo de señalar que el único “granito negro” en su perfil es ser padre de Sergio Checo Pérez, pues siempre lo acusan de colgarse de la fama del piloto de Fórmula 1.

Sin embargo, dice, “hay dos proyectos con los que podré morir satisfecho: haber puesto un granito de arena para construir a ‘Checo’ Pérez, el piloto mexicano de Fórmula 1, y un granito de arena para construir al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador”.

¿Cuál fue el punto de quiebre para ir por la candidatura presidencial?

Sinceramente, yo estaba trabajando para la gubernatura de Jalisco y, cuando empezamos con el proyecto, mi equipo, mis asesores y unos grandes amigos me dijeron: “yo creo que esto nos da para más, vamos a levantar la mano y vas por la Presidencia de la República”.

«Lo que se necesita para 2024 es un presidente que unifique al país; tengo una buena relación con el pueblo, pero también me puedo reunir con los 20 empresarios más importantes de este país, llámense Emilio Azcárraga, Carlos Slim, Carlos Hank, Juan Beckmann; soy amigo de ellos y también tengo buena relación con los ex presidentes de México. Aquí los puedes ver (muestra sus fotos con Salinas, Zedillo, Fox y Peña), pues no tengo nada que ocultar, son mis amigos. Quiero que la cuarta transformación se consolide, pero todos unidos, porque yo continuaré con el “Primero los pobres” de Andrés Manuel. No soy un político, soy un ciudadano más y voy a construir el México del futuro. Lo digo viéndote a los ojos: Voy a ser el próximo Presidente de México».

Si bien quiere ser continuador de López Obrador y de la 4T, ¿ajustaría el proyecto para superar la polarización del país?

He tenido reuniones con líderes de un partido y de otro, y coinciden con Andrés Manuel, pero, por ser Andrés Manuel, no le quieren dar el gane, aunque la primera bandera de todos es “Primero los pobres”.

Estoy seguro de que tendremos una gran respuesta de empresarios, políticos y partidos. A mí me pueden revisar hasta la pata de la silla donde nací con la partera en la colonia El Fresno; no he hecho ningún negocio con gobiernos, no soy corrupto. Mi único defecto, mi granito negro, el que me ponen en los medios, es ser el papá de Checo Pérez, pero te voy a decir: al día de hoy, a mí “Checo” Pérez no me ha superado; el día que él tenga un hijo piloto de Fórmula 1 platicamos.

Pero lejos de ser un granito negro, puede ser un plus…

Sí, pero llego a muchos lugares y empiezo a revisar medios y redes donde hablan del papá de Checo, que me estoy colgando de su fama, pero no, no se confundan, a Checo yo lo hice. Hay dos proyectos con los que podré morir satisfecho: haber puesto un granito de arena para construir a Checo Pérez, el piloto mexicano de Fórmula 1, y un granito de arena para construir al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Con su perfil, ¿puede atraer preferencias más allá del voto duro de Morena y de López Obrador?

Soy de los pocos en Morena que puedo sentarme con todos. Eso es lo que se necesita, México no puede continuar dividido, México no puede continuar seis años más de jaloneos.

¿No hay recelo o desconfianza de sus compañeros de la 4T por sentarse con los empresarios más importantes y tener fotos con los ex presidentes? ¿No es un punto en su contra al interior de Morena?

Son 10 puntos a favor, porque Andrés Manuel sabe que soy amigo de todos. Cuando estábamos en campaña, me hicieron un video, “el enemigo público número 1 de López Obrador”. Me pusieron una foto en el avión con Calderón, en el avión con Peña Nieto, la foto con Salinas, y yo no lo voy a negar, en política no voy a negar a ninguno de mis amigos.

Los presidentes de México que viven, cuando van a Guadalajara, se quedan a dormir en mi casa. Pero soy soldado del presidente, continuaré mi proyecto de la mano del presidente, pero sé acatar órdenes y si el presidente me baja, me bajo. Además de haber sido bolero, mesero y taxista, también fue piloto como Checo.

¿Cómo ve la sucesión presidencial comparada con una carrera de autos? ¿Más cerca de Fórmula 1 o de las 24 horas de Le Mans?

Te voy a poner un ejemplo. Esto somos los Pérez. Sergio Pérez no era el piloto para México en la Fórmula 1. Antes que Sergio Pérez, Carlos Slim tenía dos pilotos para Fórmula 1: Salvador Durán y Pablo Sánchez. Ellos se van por un camino fácil, a la World Series, y Checo se fue a la máxima a jugarse todo o nada, la GP2, y mira, lo logró. Entonces, el día de hoy me encuentro en la Fórmula 3 y puedo tomar la decisión muy fácil y muy sencilla de irme por la gubernatura de Jalisco, y Jalisco se las ganó de reversa.

Pero prefiero la grande, ¡voy por todo! Pero hay personajes, como Claudia Sheinbaum o Marcelo Ebrard, ya adelantados en la carrera; siguiendo con la analogía, ¿cuál sería su estrategia como piloto para remontar y ganar la candidatura?

Por eso estoy hablando de la posición de Checo Pérez. Cuando no era el elegido, llega el niño, brinca y míralo, hoy está en la Fórmula 1. Acá es lo mismo. Pero no me voy a subir a ningún pleito con ninguno de mis compañeros. Voy a respetar la decisión del presidente. Si el presidente me dice es fulano o zutano, lo voy a respetar, pero en una de esas me toca y a lo mejor soy el piloto de Fórmula 1. Y en este país, es más fácil ser Presidente de México que piloto de Fórmula 1 mexicano.

Por MILENIO