Una fuerte explosión originada por el estallido de un depósito de gas ha destruido este viernes el hotel Saratoga, uno de los más emblemáticos y lujosos de La Habana. Según ha informado la Presidencia de Cuba, 22 personas han fallecido, entre ellas un niño y una embarazada, y al menos 64 han resultado heridas en las inmediaciones del hotel, 14 de ellas menores de edad, y están siendo atendidas en hospitales de la capital. El establecimiento afectado llevaba cerrado más de dos años debido a la pandemia de covid-19 y preparaba su reapertura para el 10 de mayo.

Fuentes del sistema de la salud informaron de que varios menores de edad y algunos adultos están en estado grave, con politraumatismos severos. Los equipos de salvamento seguían en la noche del viernes trabajando en la zona tratando de rescatar a posibles sobrevivientes y cuerpos de personas que se han declarado desaparecidas. 17 inmuebles cercanos al hotel sufrieron daños de diversa consideración en el peor accidente de este tipo ocurrido en la isla en décadas en la isla.

Situado al frente del Capitolio de la capital cubana, el hotel se encuentra en una zona turística y con gran movimiento de personas, rodeado de comercios y con una escuela cercana, que fue evacuada en cuanto se produjo la explosión. El estallido, que se produjo sobre las 10.50 de la mañana, hora local, ha echado abajo la fachada y ha provocado el derrumbe de varias plantas del edificio de seis alturas, la destrucción de varios coches y autobuses y un incendio. Según fuentes oficiales, el accidente se produjo mientras un camión cisterna suministraba gas licuado a los depósitos del hotel. Ahora, han dicho las autoridades, se iniciará una investigación para aclarar las causas de lo sucedido.

El derrumbe ha causado una lluvia de cascotes sobre la calle, donde se ha acumulado una montaña de escombros superior a la altura de una persona en algunos lugares. Un número indeterminado de personas quedó atrapada en ellos, y los bomberos y fuerzas de rescate continúan tratando de localizar sobrevivientes y cuerpos de los fallecidos. Las autoridades han advertido del posible riesgo de desplome del hotel.

Al principio, el Gobierno valoró la posibilidad de que se tratase de un atentado, pero el propio presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, que se presentó en el lugar del suceso poco después de la explosión, lo desestimó. “No ha sido ni una bomba ni un atentado, ha sido un lamentable accidente”, confirmó el mandatario, quien posteriormente se trasladó a los hospitales Hermanos Almeijeras y Calixto García, encargados de la atención de las víctimas, para conocer el estado de salud de los heridos. “Guapeen ahí, hay que salvar a nuestra gente”, le dijo al director del Calixto García tras su visita, según informó la Presidencia en su cuenta de Twitter. A esos hospitales acudieron numerosas personas a donar sangre para los heridos.

La explosión generó una columna de humo visible desde diversos puntos de la ciudad e hizo que muchos curiosos se concentraran en el lugar, situado en el corazón de La Habana Vieja y en una de las zonas más concurridas de la capital. Los medios locales dieron cuenta de considerables daños materiales en edificaciones cercanas, incluso en el teatro Martí, donde una compañía de danza preparaba una presentación, aunque por suerte allí no hubo víctimas. El intendente de La Habana Vieja, Alexis Acosta Silva, aseguró que todos los niños del colegio cercano al Saratoga fueron evacuados y ninguno ha resultado herido.

El edificio del hotel, construido en 1880 y de estilo neoclásico, fue remodelado en los años noventa y funcionaba como un establecimiento turístico de cinco estrellas, uno de los de más lujo de la capital, hasta el inicio de la pandemia. El caos tras la explosión fue considerable, con ambulancias y bomberos y una multitud de curiosos que se arremolinaron tras los cordones de seguridad tratando de averiguar qué había sucedido. “Compatriotas y amigos de todo el mundo, La Habana está conmocionada hoy tras la accidental explosión de un depósito de gas en el hotel Saratoga, que hizo colapsar gran parte de la instalación”, escribió Díaz-Canel, que lamentó lo sucedido y se solidarizó con las víctimas.

Una de las primeras reacciones internacionales fue la del canciller mexicano Marcelo Erbrard, que mañana viaja a La Habana acompañando al presidente mexicano Manuel López Obrador, en una breve visita oficial a la isla, que se mantiene. “Nuestra solidaridad a víctimas y afectados de ese entrañable pueblo hermano”, escribió el ministro. No hay información sobre turistas extranjeros fallecido o heridos durante el accidente.

Fuente: El País