Francisco Garfias

Está claro que al presidente López Obrador le molestó la decisión de la coalición opositora de ir a una “moratoria constitucional” hasta 2024. Sabe que sin los votos de PAN-PRI y PRD no habrá reforma electoral ni Guardia Nacional con mandos militarizados. Morena y sus rémoras en el Congreso no tienen la mayoría calificada que se requiere (dos tercios de los votos) para aprobar cambios a la ley de leyes. La frustración del hombre de Palacio se tradujo en una cascada de descalificaciones a los opositores, en la mañanera de ayer: “Están bloqueando. No proponen nada. No ayudan. Se dedican a estorbar. Mucho ayuda quien no estorba. Pero no quieren cambiar. Siguen con sus asesores, estrategas, politólogos, expertos”.

–¿Qué provecho tiene bloquear una reforma electoral? –Se preguntó el autócrata de Palacio. 

Le respondo: evitar que el oficialismo retome el control de las elecciones, como en los tiempos del viejo PRI: el carro completo, y la caída del sistema. El dedazo, la cargada y los alzadedos, vicios de origen priista, ya regresaron en la 4T: se manifiestan a favor de las corcholatas de El Peje.

* La iniciativa electoral que el Presidente envió al Congreso pretende la sustitución del INE por el INEC (Instituto Nacional de Elecciones y Consultas).

Los Oples –órganos electorales locales que tan bien funcionaron en las elecciones del domingo pasado– dejarían de existir. Sus funciones las asumiría el INEC. Centralismo puro.

Los consejeros electorales se reducirían de 11 a siete. Serían electos en las urnas como cualquier candidato a un cargo de elección popular. No necesito hacerle un dibujo de los riesgos que eso implicaría para la autonomía de los órganos electorales.

* El Presidente y Morena deberían estar satisfechos con el INE. Con los consejeros actuales, el partido guinda ha crecido exponencialmente. Ya tienen la Presidencia de la República, mayorías simples en las dos cámaras del Congreso federal; 20 gubernaturas. Dos más, si contamos las de sus aliados: PVEM (SLP) y PES (Morelos). 

Para AMLO no es suficiente. No para de acusar al INE de “tramposo”. El hombre vinculó la moratoria constitucional al objetivo de los opositores  de “seguir con los fraudes”. 

“(Piensan) que si seguimos teniendo consejeros electorales antidemocráticos, podemos llevar a cabo fraudes y burlarnos, como lo hacían antes, de la voluntad del pueblo. Nada más que ya las cosas cambiaron, es el pueblo el que manda, es el pueblo el que decide. Lo acabamos de constatar en las pasadas elecciones”. A AMLO le batearon ya una primera reforma constitucional: la eléctrica. A los lacayos del hombre de Palacio no se les ocurrió otra cosa que presentar una denuncia penal en contra de los diputados que votaron en contra. 

¿Buscarán otra vez meter al bote a los líderes de los partidos de oposición que firmaron el documento? Es pregunta.

* Soy de los que piensan que las dos reformas constitucionales que le quedan al Presidente –electoral y Guardia Nacional– difícilmente saldrían del congelador antes del 24. 

El anuncio oficial lo hace irreversible. Coincido plenamente lo que ayer escribió en su blog el excanciller Jorge G. Castañeda, uno de los analistas políticos más brillantes que tenemos: “La oposición está actuando como debe: oponiéndose al gobierno, sobre todo, en temas tan sensibles como una reforma electoral a menos de dos años de una elección, y de la situación jurídica de una institución que, aunque por ahora no sirva, puede llegar a ser la base de una policía nacional única y civil. 

“Meterla a la Sedena constitucionalmente entrañaba el peligro de volverla inamovible: ¿quién juntaría los votos en ambas cámaras para arrebatarle al Ejército la enorme fuente de corrupción, contratos, prebendas y arbitrariedades que significa una Guardia Nacional que para fin de sexenio puede acercarse a los 200 mil efectivos?

* No todo mundo está de acuerdo con la moratoria en las filas de la oposición. Senadores de la bancada del PRI –dicen que una mayoría– se manifestaron en contra de lo firmado por Alejandro Moreno, líder del partido. 

Entre los que se oponen estarían Beatriz ParedesClaudia Ruiz Massieu y Claudia AnayaMiguel Ángel Osorio Chong, coordinador de los senadores del tricolor, ni siquiera firmó el documento. La firma que aparece arriba de “senadores del PRI” es la de Mario Zamora.

Publicado en excelsior