Por Ricardo Burgos Orozco

El jueves por la tarde iba de Barranca del Muerto hacia Tacubaya. Debía transbordar luego hacia la Línea 1 con dirección a Balderas. Hace mucho tiempo que no tomaba esa ruta porque normalmente mi recorrido es por la Línea 9 hacia Centro Médico y de pronto, en uno de los pasillos, me encontré con una exposición de obras plásticas en miniatura de la famosa lotería mexicana ¿Quién no lo ha jugado?
Por supuesto, mi curiosidad me obligó a detenerme para admirar la muestra. Ahí estaban representadas, con distintos materiales, las figuras de El Gallo, El Apache, La Campana, Las Jaras, El Diablo, El Camarón, El Venado, El Mundo, El Negrito y muchos más que me recordaron las decenas de veces que jugué con mi mamá y mis hermanas; también algunas ocasiones en la feria de la colonia. Me desesperaba cuando estaba punto de completar mi cartón y escuchaba la voz de alguien que gritaba ¡Lotería!

La mayor parte de la gente, en su prisa, ni siquiera voltea a ver las pequeñas esculturas bien guardadas en vitrinas. Me extraño una pareja con maletas que sí se quedaron a admirar la exposición y hasta se tomaron fotos con algunas de sus figuras favoritas. Les pregunté y me comentaron que estuvieron en la Ciudad de México unos días, pero ya se van de regreso a Guadalajara.

La exposición va a permanecer sólo unos días, pero vale la pena visitarla. Los autores son 30 artistas mexicanos — mujeres y hombres —que utilizaron diversas técnicas para elaborar sus obras. Ahí están Yolanda Castelar Mondragón, Arely Matilde Velázquez Castillo, Graciela Jiménez López, María de Jesús Guillén Silva, Jenny Sánchez Reyes, Roberto González Horta, Juan Manuel León Contreras y Ricardo Celaya, por mencionar algunos.

Las distintas figuras tratan de mantener la esencia original de las piezas, aunque muestran una versatilidad de significados y técnicas que cada uno le imprimió de acuerdo con la inspiración del momento. Usaron cartón, cerámica y pastas moldeables como plastilina, entre los materiales más populares que observé.

Se cree que los orígenes de la lotería vienen del siglo XV en Italia. El juego como lo conocemos es obra del empresario francés Clemente Jacques — famoso por fundar la primera procesadora de alimentos enlatados en México —; Jacques comenzó a comercializar su versión de la lotería a finales del siglo XIX y ganó rápidamente popularidad entre los mexicanos. En la actualidad, el juego sigue siendo muy divertido.
Ahí mismo en la estación Tacubaya hay otra exposición de pinturas de Augusto Quevedo Vélez – artista nacido en 1980 y egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas –. Su colección se llama Híbridos, una serie de obras entre 2001 y 2006, elaboradas con distintas técnicas plásticas. Estuvo también hace unas semanas una muestra de pinturas de Manuel Padua que llamó Una pincelada de rock, con imágenes de músicos famosos – Ni modo, me la perdí. Voy a estar atento si la monta en otra estación del Metro.

La estación Tacubaya – donde confluyen miles de personas diariamente –, se ha convertido en un espacio abierto de expresión cultural diversa. Eso es muy bueno, aunque falta difusión.