Los trabajadores del ISSSTE deben transitar a un proceso de reconciliación y construcción de acuerdos para consolidar la transformación que requiere ISSSTE y sus infaustos sindicatos para rescatar los servicios que se prestan a más de 13 millones de mexicanos.

Las grandes reformas para el cambio de modelo asistencial y de trabajo requieren del dialogo y el buen entendimiento entre trabajadores y autoridades que se traduzcan en el fortalecimiento de las instituciones que le hacen falta al gobierno federal; sin una representación fuerte y confiable, simplemente no hay manera.

Los trabajadores de base cumplen con los programas y servicios institucionales que el Estado mexicano ofrece a los más de 13 millones de derechohabientes a través del ISSSTE sin más opciones que su fuerza de trabajo y dedicación.

Hoy, las autoridades tienen la obligación de dotar de instrumentos, equipo, materiales e insumos a todos los trabajadores, de todos los servicio, para hacer más eficaz y eficiente su desempeño.

En materia sindical, de la Reforma Laboral, las dirigencias de todos los sindicatos independientes del ISSSTE y del tradicional, le quedan a deber a los trabajadores.

 En el SINTISSSTE, el imperio de la corrupción y actos antidemocráticos dio pauta a la germinación de varios sindicatitos que tampoco cumplen con las expectativas de transformación.

La debacle en las dirigencias del SNTISSSTE tienen nombres y apellidos; desde José Luis Acosta Herrera, Ofelia Concepción Castañeda Ortiz, Ricardo Pontigo Márquez, José Luis Rodríguez Camacho y Luis Miguel Victoria Ranfla; los Luises como sinónimo de corrupción.

La Reforma Laboral está en modo pausa, pasmada, no camina por ningún pasillo de los centros de trabajo del ISSSTE, no hay liderazgos; sólo hay compromisos y caprichos personales.

Es de llamar la atención que en dos periodos del SNTISSSTE, las dos mujeres al frente del Comité Ejecutivo Nacional lleguen al “poder” entre actos antidemocráticos,  de corrupción, demandas y denuncias; sin Toma de Nota, en tan tanto, sus titiriteros ocultan sus desfalcos y mueven los hilos.

Ahí están José Luis Acosta Herrera y su marioneta Ofelia Concepción Castañeda Ortiz y ahí está Luis Miguel Victoria Ranfla y su Ranfliña, Norma Liliana Rodríguez Arguelles, frente a unas autoridades pasivas u omisas que por su inoperancia promueven actos deshonestos que dañan el sano desarrollo de los objetivos y programas institucionales y se convierten en cómplices de facto.

Los trabajadores tienen que impulsar un cambio profundo, salirse de la inercia de crear más y más sindicatos que surgen de los fallos de los primeros; ahí está el “primogénito del SNTISSSTE”, de Pontigo Márquez; de ahí surge el SINADISSSTE,  el que juntos con el Independiente, el democrático y tres más cuyos nombres son impronunciables como sus acciones sindicales de una vulgar ignorancia de reglamentos y leyes, son engendros de Luis Miguel Victoria; digno padre putativo.

Todos, sin excepción, buscan licencias sindicales con goce de sueldo, el uso y destino personal de las cuotas sindicales, de las plazas de base, de los escalafones, becas y todo lo que se traduzco en recursos públicos y sindicales.

En las secciones sindicales la situación es más que sombría; lidercillos que buscan las dirigencias por motivos de fuerza viril, de poder administrativo, de actos de corrupción como venta de plazas que van de los 80 a los 120 mil pesos o el intercambio de favores sexuales entre trabajadores y familiares de estos.

Buscan el poder para otorgar asuetos, becas temporales de participación en hipotéticos cursos, que nunca existen; cubrir faltas y retardos de trabajadores irresponsables a cambio de dejar que las autoridades saqueen al instituto.

¿Casos? A la vista luego de auditorías al Centro Médico Nacional 20 de Noviembre a Hospitales Regionales, Generales; Tiendas y Farmacias; Velatorios; Transportes; a Centros de Depósitos Generales a donde almacenan medicamentos, uniformes, equipos médicos, mobiliario, que nunca llegan a sus destinos y sí aparecen como activos en los inventarios.

Los grandes negocios de los médicos especialistas que ascienden como encargados o directivos de Centros Médicos y Hospitalarios son las cirugías de origen privado que autorizan realizar en los centros que administran, con personal, insumos, medicamentos, servicios de quirófanos, ambulancias y estancia médica, propiedad del Estado.

Sabedores de que cuentan con el apoyo sindical al seguir siendo trabajadores de base, cometen actos deshonestos y abusivos.

Al desempeñarse como encargados cuentan con todos sus derechos sindicales, con privilegios de confianza; como es el caso en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre con los últimos directivos que pertenecen a la Planilla Rosa; una de las más corruptas en la existencia de ese centro de trabajo.

Para seguir en el “bisnes” de la venta de plazas, escalafones, becas, vacaciones extraordinarias y demás se alían con autoridades del CMN y forman cadenas de apoyo mutuo para cubrirse como en el consumo de bebidas alcohólicas, estupefacientes en los diversos servicios; robo de insumos, medicamentos, equipo e instrumental médico, sustracción de alimentos perecederos y empaquetados, coludidos con los cuerpos de vigilancia y del servicio de limpieza.

Contra estas inercias poco o nada tiene que ver la Reforma Laboral, donde el imperio de la imposición de cargos raya en lo inimaginable; surgen dirigentes improvisados que alzan la voz, que medio conocen las leyes y cuentan con la simpatía de algunos grupos de trabajadores y forman sindicatos independientes.

Al principio generó alarma entre las autoridades institucionales y sindicales la creación de nuevas organizaciones que se tradujo en más corrupción; por cada 50 filiaciones ofrecen una licencia sindical con goce de sueldo más gastos de representación y la oportunidad de pertenecer a la dirigencia nacional sin ser electos y ni así rebasan la posibilidad para convertirse en una opción reformista.

Por otro lado, surgen verdaderas alternativas de lucha sindical y se atoran en el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje donde los magistrados de mesas son señores de horca y cuchillo que defienden sus jugosos ingresos y compromisos políticos de parte de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, de Joel Ayala Almeida.

Por más esfuerzo titánicos que realiza el doctor Plácido Humberto Morales Vázquez. Presidente del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje por sacudirse a las lacras de las ocho mesas de magistrados, la FSTSE los defiende a capa y espada; vaya ni las recomendaciones presidenciales son atendidas.

Necesitan un fuerte manotazo del Congreso de la Unión para que los pillos del TFCA junto con su padrino Joel Ayala Almeida salgan de los órganos fiscalizadores de que se cumplan a cabalidad las leyes laborales, constitucionales y proyecto de la “Cuatroté”.

El mejor ejemplo de que si se puede avanzar quitando la escoria sindical priista es la entrega de las respectivas tomas  de Nota de los sindicatos independientes de la misma casa de las leyes laborales; el Sindicato Independiente de Trabajadores del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje.

Otro caso de éxito en la creación de sindicatos emancipados es el del Sindicato  Independiente de Trabajadores de la Secretaría de Salud, coto de poder de Joel Ayala Almeida; quien debe dar cabal informe de lo que hace con las cuotas que le dan dirigencias charras a nombre de miles de trabajadores del Gobierno Federal.