La Unidad de Inteligencia Naval llevaba dos meses trabajando en establecer las posibilidades de captura de Rafael Caro Quintero. Sabían que se encontraba en San Simón, municipio de Choix. El jefe de las drogas acusado de asesinar al agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena en 1985, se movía con tranquilidad, porque tenía un control absoluto del lugar.

San Simón es un poblado pequeño, donde todos se conocen y cualquier extraño es detectado de inmediato.

De acuerdo con Confidente Emeequis, un par de semanas antes de la captura, es que se tuvieron datos específicos que permitían a los marinos ser optimistas sobre las posibilidades de éxito. Sabían ya dónde y cómo vivía, una casa pequeña y sin lujo alguno. Pero atraparlo no era un asunto sencillo, porque en otras ocasiones Caro Quintero había logrado escabullirse a tiempo.

Una vez que se tuvo la información adecuada, es que la Unidad de Operaciones Especiales intervino en la captura. Inteligencia y Operación, una dupla que lleva 15 años de funcionamiento en la Secretaría de Marina y con la que se han logrado golpes y capturas relevantes.

Por desgracia, 14 elementos de la Marina Armada murieron en un percance aéreo, 10 de ellos eran integrantes de la Unidad de Operaciones Especiales, un grupo de élite, cerrado y con enorme experiencia.

Pero la captura de Caro Quintero es también el reflejo de años de búsqueda. Desde 2013, en el momento mismo en que obtuvo su libertad por una triquiñuela jurídica, cuando un tribunal determinó que se le había juzgado en el ámbito federal, cuando en realidad debió llevarse el proceso en el fuero común.

Sobre la participación de la DEA, el vocero de Marina Armada, el contralmirante José Orozco Tocaven, les dijo a Omar Sánchez de Tagle y Enrique Hernández en W Radio, que no hubo intervención alguna, aunque sí existe un intercambio de información permanente, al menos desde 2008, cuando se estableció un convenio de colaboración con esa y otras agencias de seguridad de otros países.

La Unidad de Inteligencia evalúa lo que la DEA proporciona y es, de acuerdo a los intereses de México, que se utiliza la información. Lo mismo que hacen en Estados Unidos con los intercambios con las autoridades mexicanas.

LA GUERRA DE LA DEA POR ESTABLECER EL RELATO

En la DEA están ocupados de establecer que fueron ellos los que capturaron a Rafael Caro Quintero. Como en todos estos asuntos, hay una cuota de verdad, pero una gran carga de propaganda.

Sí, la DEA proporciona información que es vital para las áreas de inteligencia del gobierno de México. Así lo han hecho a lo largo de décadas, pero en un juego que no siempre es limpio.

Como la captura de Caro Quintero tiene una gran fuerza simbólica, es que están empeñados en contar una historia que les favorezca.

Pero al mismo tiempo, en la DEA tuvieron un gesto hacia la Marina Armada, ya que decidieron colocar la bandera de los Estados Unidos a media asta, en las oficinas de la agencia, como un homenaje a los oficiales que murieron en el percance del helicóptero. Todo un mensaje.

Respecto a la captura de Caro Quintero, con la información disponible, se puede establecer que la planeación y operación de la captura es atribuible a la Marina Armada, pero también hay que tener en cuenta, que ello no habría sido posible sin la colaboración de otras agencias, y entre ellas la DEA, en los últimos años.

CUANDO LA AUSTERIDAD VIAJA EN MERCEDES BENZ

La diputada María Padilla Romo, quien compró un Mercedes Benz, que tiene un costo de un millón 300 mil pesos, mediante una transacción muy extraña, por el modo en que se hizo, no ha podido esquivar el problema e inclusive integrantes de Morena, su propio partido en Jalisco, quieren que sea sometida a un procedimiento del Consejo de Honor y Justicia ya que contraviene los principios de austeridad que ellos pregonan y además podría tratarse de un fraude por simulación de operaciones.

Parte del problema es que el auto era propiedad de empresas de Carlos Lomelí, quien fue el súper delegado en aquel estado.

Padilla Romo ha dicho que todo se ajusta a la legalidad, pero al parecer el problema apenas inicia.

Por El Demócrata