A unas horas que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) defina a su próximo presidente -en medio de la polémica por un presunto plagio en el que habría incurrido la ministra Yasmín Esquivel, una de las apostantes-, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseveró que su gobierno trabajará con quien sea elegido en el cargo.

Sin embargo, criticó la “guerra” que se dio contra Esquivel desde lo que él consideró los sectores conservadores; y remarcó la necesidad que el Poder Judicial se reforme.

Este lunes, los ministros de Corte decidirán quién relevará en la presidencia de ese tribunal al ministro Arturo Zaldívar y el días decientes se desató la polémica luego que trascendiera que la ministra Esquivel habría plagiado su tesis para obtener el título de licenciatura como abogada en 1987, hecho que hace dos días la propia UNAM señaló que “resulta evidente la existencia de un plagio”, acotó que es necesario profundizar en el caso y el estudio del tema, por lo que se tiene que dar opción para que todas las partes puedan declarar.

“Hay que esperar lo que decidan libremente los ministros y también institucionalmente, porque ni modo que vamos a declararle la guerra al Poder Judicial, institucionalmente el que quede será reconocido porque somos autónomos, somos independiente, y tiene que haber colaboración porque por encima de todo está el pueblo de México y adelante”, planteó esta mañana en su conferencia matutina ante pregunta por la inminente sesión de la SCJN.

Volvió a Insistir que el antiguo régimen quiere “al (ministro) más rico”. Y cuando se le interrogó si éste es Arturo Gutiérrez Ortiz Mena, el mandatario respondió: “Hagan ustedes (los periodistas) la invesTigación, ustedes ya quieren que yo haga todo el trabajo. ¿Cuántos años han pasado y los medios no dicen nada y callan?”

El jefe del Ejecutivo federal asentó que como ese sector, al que llama conservador, imaginó por “su mentalidad autoritaria” que la ministra Esquivel era la “designada” por el Presidente, la atacaron y fue víctima de una guerra.

“La abogada Yasmín (enfrenta) toda una guerra de potentados, medios de información, columnistas, intelectuales del réguimen vendidos y alquilados, pero una lanzada contra la señora. Ya les expliqué que nosotros no tenemos posibilidad ni siquiera nos importa. Va a ser tarea, eso sí, de los que vengan, van a tener que reformar el Poder Judicial, que está muy mal, ahora se avanzó algo, pero faltan convicciones, faltan ideales, faltan principios”.

—¿Cómo ve que sea la votación? -se le insistió.

—No tengo ahí ninguna injerencia de ningún tipo. Si yo fuese como piensan mis adversarios, pues quedaría quien el presidente decidiera, pero no es así, no somos iguales, no se puede gobernar México sin autoridad moral. Si yo quisiera que quedara un ministro, una ministra, a ver como era antes, en lo oscurito le pido el favor que consideren la posibilidad -contestó.

Lejos de eso, dijo que prefiere ir a hablar con las comunidades de la Sierra Norte de Chihuahua o Sonora, o con los pueblos yaqui u otras regiones.

López Obrador remarcó que con su gobierno ha iniciado un proceso de transformación, pero tras 36 años de neoliberalismo o neoporfirismo aún hay instituciones y espacios que se resisten, uno de ellos el Poder Judicial.

“Yo pódría decir con todo respeto que el Poder Judicial está secuestrado, como estaba secuestrado el Poder Ejecutivo. Va a ser labor hacia adelante, liberar el Poder Judicial, que jueces, magistrados, ministros internalicen lo que es la justicia, porque parece paradógico o contradictorio, pero no tienen claro o no tienen sentimientos, emoción social en favor de la justicia. El Poder Judicial se fue eclipsando con el dinero, el poder económico lo eclipsó casi por completo”.

Puntualizó que en lo que va de su gobierno le ha correspondido enviar cuatro ternas para elegir ministros en la SCJN, en parte para generar una renovación desde el interior de ese tribunal.

“Cuatro no condicionales, (pero sí) cuatro que defiendan el proyecto de transformación, que no pertenezcan al viejo régimen. ¿Y qué creen que nos pasó? Que de los cuatro que propuse, dos nos dieron la espalda, no al presidente (de la República), sino al proyecto, y nos cuesta trabajo. Entonces, viene ahora el cambio de presidente, ¿y cómo era antes? El presidente de la República lo nombraba, pero nosotros no tememos mayoría, ni siqueira aspiramos a eso, a tener dominio de otro poder, porque somos demócratas y queremos que haya un verdadero estado de derecho, no como sucedia antes que lo que había era un estado de chueco”.

Cuando se le insistió en el ministro Gutiérrez Ortiz Mena, el tabasqueño remarcó: “No sé Si sea el más rico, eso ustedes lo van a investigar, no estoy sosteniendo eso, pero ese ministro fue antes de ser funcionario público, encargado de un despacho fiscal que defendía a empresas extranjeras”.

Posteriormente, detalló, con la llegada de Vicente Fox a la presidencia, el hoy ministro se convirtió en director jurídico del Servicio de Administración Tributaria, donde después ocupó otros a otros cargos: director de grandes contribuyentes y titular del SAT. Y es justo en esa instancia, insistió el mandatario, que en los sexenios anteriores, se condonaron y devolvieron miles de millones de pesos a grandes contribuyentes.

“Yo empecé a escuchar de eso hace diez años, 12, las llamadas cachurecas, empezaron con Calderón y tuvieron su auge en el sexenio pasado. ¿Quién las impulsó? ¡Cuánto fue el desfalco a la hacienda pública? Entonces, sí está interesante lo de hoy (en la SCJN), para ver qué va a pasar. Pero ya les dije, si hasta los que nosotros propusimos se hicieron a un lado, no le entraron a la transfomacioón, porque es muy cómodo estar del lado de los conservadores, aplauden los del gremio de abogados”. Y es que, refirió, en el actual máximo tribunal algunas de las reformas de la cuarta transformación han sido echadas atrás, como la prisión preventiva para facturarle, y fue complejo que se declarara constitucional la ley de la industria eléctrica, por citar sólo dos.

“Entonces está interesante, no es para aburrirse”, finalizó el mandatario.

Fuente: La Jornada