Con globos blancos, música de banda, flores y un reclamo unísono en demanda de justicia, cientos de personas acompañaron los restos de Ángela y Viviana Márquez Pichardo y su prima Paola Vargas a su última morada, luego de que desaparecieran en Zacatecas y sus restos -junto con los de José Gutiérrez– fueran localizados casi tres semanas después, en una fosa muy cerca de donde estaba su auto baleado y donde se les vio por última vez.

Los cuerpos de los jóvenes fueron velados un par de horas el sábado en Zacatecas y por la noche, en medio de una valla humana que los acompañó en todo momento, llegaron a Colotlán, Jalisco, donde fue habilitado el polideportivo municipal como sala de velación.

“¡Nos duelen sus muertes, porque no merecían morir así!”, era uno de los reclamos al paso de los cuerpos.

Ayer hubo una misa de cuerpo presente en la iglesia principal del municipio, donde vecinos, amigos y familiares -sin poder contener el llanto- exigieron justicia para los cuatro jóvenes asesinados y recordaron a sus amigos.

“Quedan muchos sueños rotos e inconclusos y me duele tanto la muerte forzada(…) Me duele el corazón de tristeza y enojo. Vuela alto mi querida amiga, tan alto que nadie pueda volver a hacerte daño”, dijo una de las jóvenes al recordar a Viviana.

Posteriormente, el cortejo se desplazó al cementerio, donde cuatro fosas esperaban los féretros de los jóvenes, aunque solo llegaron los de las hermanas Márquez Prado y su prima Paola, el de José, no, pues su familia decidió llevarlo a su pueblo natal.

Durante el sepelio y en redes sociales, familiares y colotlenses reclamaron justicia.

“Nuestro país se está convirtiendo en un cementerio, desgraciadamente”, sentenció el padre de las hermanas Márquez Pichardo.

María de la Luz Pérez, dijo en una entrevista que están “hartos de desaparecidos, hartos de levantones, hartos de muerte(…) Sí somos cobardes, porque no tenemos manera de defendernos(…) estamos supeditados a que nos arrebaten a nuestros hijos porque el Gobierno no hace nada”.

Los cuatro jóvenes desaparecieron el 25 de diciembre cuando regresaban de pasar Navidad en Zacatecas, a Colotán, Jalisco.

Fuente: 24 horas