En la búsqueda de alternativas más sostenibles y eficientes para la producción de forraje en la región sur del Estado de México, un proyecto de investigación liderado por el académico e investigador Benito Albarrán Portillo, del Centro Universitario Temascaltepec de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), está generando un notable interés. Albarrán Portillo, egresado de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UAEMéx y con estudios de posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México y el Imperial College London, se ha convertido en un referente en el ámbito de la investigación agrícola y zootécnica.

El proyecto en cuestión se centra en comparar las praderas anuales de ryegrass, comúnmente utilizadas en la región, con praderas perennes multiespecie, una opción que promete optimizar la producción de forraje para el ganado lechero. Según explica Albarrán Portillo, las praderas anuales de ryegrass han sido la opción preferida por los productores debido a su alto valor nutricional y productivo. Sin embargo, el investigador destaca un inconveniente importante: la necesidad de sembrar nuevamente cada año, lo que incrementa considerablemente los costos de producción.

“En esta zona, los productores han dependido tradicionalmente del ryegrass, pero el problema es que año con año tienen que comprar semilla y volver a sembrar, lo que incrementa el costo del forraje”, señala Albarrán Portillo. Para enfrentar este desafío, el investigador propone una alternativa más rentable y sostenible: las praderas perennes multiespecie.

Las praderas perennes multiespecie están compuestas por una mezcla de diferentes tipos de pastos, cada uno con un ciclo productivo distinto y un buen valor nutricional. Según Albarrán Portillo, esta diversidad en la composición permite que las praderas se adapten mejor a las variaciones climáticas, asegurando una producción de forraje más estable a lo largo del año.

“Las curvas de crecimiento de las diferentes especies son distintas, lo que significa que, en condiciones de bajas o altas temperaturas, o incluso durante sequías, algunos pastos disminuyen su producción, pero otros se mantienen estables”, explica el investigador. Esta característica ofrece una ventaja significativa sobre las praderas anuales, que suelen tener un ciclo de producción limitado.

En el caso de las praderas anuales, el ciclo comienza en octubre, con las primeras cosechas hacia finales de diciembre, y continúa hasta mayo. Sin embargo, una vez que comienzan las lluvias y las temperaturas aumentan, estas praderas dejan de producir forraje. En contraste, las praderas perennes multiespecie continúan proporcionando forraje de calidad incluso durante las épocas de lluvias y temperaturas más altas, permitiendo a los productores mantener una producción estable de leche.

El establecimiento de praderas perennes multiespecie no solo reduce los costos de producción al eliminar la necesidad de resembrar anualmente, sino que también incrementa la producción de forraje de alto valor nutricional, lo cual es esencial para el ganado lechero especializado, como el pardo suizo y el Holstein. Estos beneficios se traducen en una mayor estabilidad en la producción de leche, lo que es clave para los productores de la región.

“Los beneficios son claros: una producción de forraje estable durante la mayor parte del año y un incremento en la producción de pastos de alto valor nutricional para el ganado lechero especializado”, resalta Albarrán Portillo. Además, el investigador subraya que este modelo podría ser replicado por otros productores en la región, contribuyendo así a mejorar la eficiencia y sostenibilidad de la producción lechera en el sur del Estado de México.

El proyecto de investigación, que inició en enero de 2024, se lleva a cabo en colaboración con productores locales. Albarrán Portillo explica que la UAEMéx ha establecido un convenio con los productores, en el cual la institución aporta las semillas para las praderas perennes multiespecie, mientras que los productores proporcionan la tierra y los animales para las pruebas.

Este enfoque, denominado investigación y desarrollo de tecnología participativa, permite a los productores involucrarse activamente en el proceso de innovación, aprendiendo a manejar las semillas de las praderas perennes multiespecie y a optimizar la producción de forraje bajo las condiciones climáticas locales. “Los productores aprenden el manejo de las semillas y cómo obtener una mayor producción de forraje de mejor calidad, adaptándose a las condiciones ambientales de la región”, comenta Albarrán Portillo.

El monitoreo de la producción de forraje se realiza de manera mensual, y las muestras obtenidas son analizadas en un laboratorio para determinar su composición nutricional. El objetivo es establecer la cantidad de energía, proteína y digestibilidad del forraje, lo que permitirá hacer recomendaciones técnicas precisas a los productores en el futuro.

“Esperamos que para el próximo año tengamos mayor información y podamos hacer una recomendación técnica sólida a los productores. Hasta ahora, los resultados han sido favorables y confiamos en que esta alternativa se replique en más unidades de producción”, afirma Albarrán Portillo.

Finalmente, el investigador destaca un aspecto adicional del proyecto: el potencial turístico y económico que la producción lechera de la región podría tener. Los productores con los que trabaja en Temascaltepec no solo producen leche de alta calidad, sino que también elaboran quesos que, según Albarrán Portillo, pueden convertirse en un atractivo turístico para la zona. Esto, a su vez, incrementaría los ingresos de las unidades de producción y contribuiría al desarrollo económico local.

En resumen, el establecimiento de praderas perennes multiespecie en el sur del Estado de México se perfila como una alternativa prometedora para optimizar la producción de forraje para ganado lechero, reducir costos y mejorar la sostenibilidad de las unidades de producción. Con resultados iniciales favorables y un enfoque de colaboración con los productores, este proyecto tiene el potencial de transformar la producción lechera en la región y generar un impacto positivo en la economía local.